The French Kissers

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Entre besos y calcetines

Resulta paradójico que justo cuando se desata el chauvinismo deportivo frente al humor de látex francés, haya una confluencia de filmes del país vecino en nuestra cartelera. Desde El Monje (2011) de Vincent Cassel hasta la Declaración de guerra (2011) de Valérie Donzelli, con la perenne y exitosa The Artist (2011) de Hazanavicius mediante. En esta invasión fílmica destaca The French Kissers (Les beaux gosses, 2009) ópera prima del dibujante de cómicos Riad Sattouf.

The French Kissers es una película sobre la adolescencia protagonizada por adolescentes. Irremediablemente es una comedia porque no hay etapa en la vida más ridícula y estrafalaria que la de la pubertad. Pero lejos de ser French pie, es decir una teen-movie al estilo de American Pie, es un nuevo punto de vista más honesto y auténtico que está más cerca de la Nouvelle Vague que de la comedia basura americana que hemos intentado importar a nuestro país en títulos tan pobres como Mentiras y Gordas o Fuga de cerebros. Al igual que Supersalidos (Superbad, 2007) aquí también son protagonistas una pareja de adolescentes pringadillos, valga la redundancia. Pero, se diferencia del producto de Apatow en que el film de Sattouf no necesita conducir a sus personajes a complicadas y extravagantes situaciones, simplemente les deja discurrir por el día a día de unos adolescentes que ya bastantes problemas tienen con controlar sus hormonas.

El despertar sexual, o más bien las ganas de despertarse sexualmente, las frustraciones, los feos, los populares, los matones, los calcetines para masturbarse o los catálogos de ropa. Una multitud de elementos que son tratados con la naturalidad de una época anárquica y en un envoltorio de humor negro, porque si la adolescencia es una comedia, sólo puede ser una comedia negra. En la escena inicial nos presenta en plano fijo a unos protagonistas estáticos que observan atónitos un explícito beso que recuerda a Kids (Larry Clark, 1995). Quizá influya su pasado, y presente, de dibujante de cómics en la facilidad del director para construir planos y escenas que hablan por sí mismos. Como ese plano del ojo entreabierto y curioso del protagonista mientras besa o las numerosas reacciones de terceros ante los besos adolescentes, desde la madre que se entromete, hasta el colega que intenta llamar la atención.

The French Kissers funciona como reverso cómico del aclamado film La clase (Entre les murs, 2008) que fue Palma de Oro en Cannes y que disecciona casi como un documental los problemas educativos en la escuela pública francesa. Dos puntos de vista distintos, de una misma realidad que si los juntáramos obtendríamos algo muy parecido a Los 400 golpes de Truffaut (Les 400 coups, 1959).

El dominio del lenguaje cinematográfico de Sattouf y la espléndida historia que narra, para la que utilizó actores no profesionales en los papeles adolescentes, le valió el premio César a mejor ópera prima, así como la selección en el Festival de Gijón. Además de ser una de las películas más taquilleras en el país galo con más de un millón de espectadores. Aunque con tres años de retraso, por fin, ha llegado a nuestros cines. Una oportunidad para disfrutar del gran cine francés: fresco, realista y aclamado, ese que une a crítica y público.

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