Estudio: Nueva comedia en televisión

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La sitcom ha muerto ¡Viva la sitcom!

Esta es la historia, real o figurada, de cómo The Office (UK) cambió sin saberlo y para siempre la sitcom. Proponemos un recorrido a través de la última década del nuevo humor en televisión, una época repleta de talentos en la que, amparada por el impulso de las nuevas tecnologías que han dado lugar a una multiplicidad de formatos y plataformas, la comedia de situación no ha dejado de evolucionar, tanto que en ocasiones ya no puede ser considerada como tal, requiere de nuevas lecturas para su estudio.

2001: la odisea va despacio. Rompiendo las reglas del juego, aquellas que llevaban instauradas desde el éxito en los años cincuenta de I love lucy en la televisión americana, el siempre transgresor Ricky Gervais se llevó el humor del hogar familiar como epicentro del conflicto cómico al lugar de trabajo. Si tradicionalmente en la comedia de situación la jornada laboral estaba en off (con excepciones como las comedias de instituto o Un chapuzas en casa, quizás inconsciente post-humor antes de que este existiera) de repente era la vida familiar la que se quedaba fuera de la trama, el horario de trabajo y la relación entre los compañeros ejercían el protagonismo de una comedia que ahora necesitaba de nuevos resortes por descubrir, generando a su paso desconcierto, vergüenza ajena o una fascinante incomodidad que todavía nos hace plantearnos si el último gag lo entendimos, fue genial o una metedura de pata.

Del mismo modo, este traslado también supuso un cambio técnico. El estilo de falso documental aplicado quebró la hasta entonces invisible cuarta pared, suponiendo todo un reto para el espectador, que en ocasiones no entiende lo que está pasando, pero sobre todo para los que estaban detrás. Por cuestiones de comodidad, eficiencia y mayor libertad creativa, de la realización a tres cámaras en plató se pasó a la cámara en mano. De las prefabricadas risas enlatadas a la quebrada e incómoda carcajada de un espectador que se llega a sentir culpable por reírse. Ese es uno de sus logros aún no justamente valorados, desconcertar. Y al igual que continúa haciendo con brillante e indudable (aunque ya aletargado) éxito su versión americana, que ya sin Steve Carell pondrá punto y aparte a esta época tras su novena temporada, cada vez más ficciones dejan atrás la estructura clásica de sitcom para ahondarse hasta el infinito y más allá en los (usualmente incomprendidos) caminos de la nueva comedia en la pequeña pantalla.

Pero no todo empezó aquí, la sutileza de Frasier (sus episodios solían empezar brillantemente en su programa radiofónico) y la intrascendencia de Seinfield, cuyo creador, Larry David, ha continuado en su propio show, fueron auténticas precursoras. Tampoco podemos obviar la influencia de Saturday Night Live, buena parte de los culpables de este nuevo humor han salido de la mayor escuela de cómicos americanos, que generación tras generación no ha parado de acercarnos otras maneras de entender e incluso destruir el gag, creando nuevos comediantes que, trabajando en constante colaboración (son habituales los cameos de unos y otros en sus respectivas series, películas o incluso en el mismo programa), a su vez han dado paso a otros en un ciclo sin fin que ojalá siga así por mucho tiempo. Desde Bill Murray o John Belushi hasta Will Ferrell, Tina Fey y The Lonely Island entre muchos otros, todos ellos a su manera han logrado despertarnos una risa nueva, poner un chiste a sus caras.

El auge de la televisión por cable también ha sido clave para que este otro humor emergiera. Las gracias hay que dárselas a HBO, principalmente. Propuestas como Flight of The Conchords, Eastbound & Down, Bored to Death o Louie (esta última de FX) no habrían tenido cabida en otro contexto, de hecho, su éxito de público sigue siendo todavía limitado, generando incluso más fervor en internet que a los espectadores de la pequeña pantalla. Nacido en internet, y creado por Will Ferrell y Adam McKay, Funny or Die saltó a televisión convirtiéndose en un portal referencia en el que a base de sketchs se da espacio a una creación propia para la que todavía no está preparada la caja tonta, pero que en pequeñas píldoras activa y desengrasa a la perfección el arte de hacer reír desde su mínima expresión. Para muestra esta pieza como ejemplo: The Landlord.

Al otro lado del océano, Gervais, junto a su inseparable Stephen Merchant, ha explorado (y hecho explotar) la sitcom y la televisión misma desde múltiples vertientes, a cada cual más interesante. En Extras, Life’s Too Short, Derek o An Idiot Abroad se encuentra tanta crueldad y desencanto como cariño por sus desgraciados personajes, un aprecio especial por un mundo, el de la pequeña pantalla, que pese a su sarcasmo con el que lo trata, le duele más que a nadie ver en decadencia. Por su parte, Graham Lineham, creador de la genial Black Books, dejó el papel atrás y se adaptó a los tiempos con The It Crowd, que aunque todavía  conserva la realización tradicional en estudio, su humor nace del lugar de trabajo y se integra en esta nueva corriente más cercana al post-humor. Uno de sus protagonistas, el prometedor Richard Ayoade, que ya ha dado el salto a la dirección con Submarine, formó parte con Matthew Holness de la creación de Garth Marenghi’s Darkplace, un falso documental sobre una supuesta serie de terror de los ochenta a la que el tag post-humor se le queda corto. Paralelamente, Matt Lucas y David Walliams se sacaban de la manga Little Britain, que a base de sketches y kilos de maquillaje parodiaba, con todavía mayores de mal gusto, la cultura y sociedad británica con sus excéntricos personajes, que continuaría en su igualmente brillante versión americana. Come Fly With Me, su última creación, centra su humor en los disparatados trabajadores de un aeropuerto británico. Por último, Miranda daba una visión más amable y cercana al screwball a base de golpes y porrazos, tanto físicos como emocionales. Sin olvidar, pese a no ser una sitcom, la influencia del show de Ali G, gracias al que el el polémico Sacha Baron Cohen se ha convertido en uno de los dictadores de este nuevo humor.

Mientras tanto y pese a todo, en esta España nuestra en la que a las televisiones les cuesta tanto arriesgar en concepto de ficción (pongan a Daniel Écija en busca y captura) hemos visto nacer y dar sus primeros pasos al llamado post-humor manchego, poca broma. Disfrutamos del humor chanante de Joaquín Reyes y los suyos en Muchachada Nui, que a continuación fueron a trabajar a Museo Coconut, no nos esperábamos visitar la insólita Ciudad K y nos sorprendió la irrupción de Venga Monjas o Qué vida más triste en internet, que les ha hecho llegar a la televisión. Un camino inverso que han recorrido Ángel Martín y sus compañeros de aventuras en Sé lo que hicisteis, que tras la cancelación de su programa crearon el portal Solocomedia, en el que dan rienda suelta a sus inagotables ocurrencias. Mientras el temporal amaina, Internet parece ahora el campo de batalla perfecto de unos cómicos que no encuentran su sitio en la pequeña pantalla, pero que junto a los que empiezan, prometen seguir cambiando las normas. Y aunque no sea tanta la atención que reciban como nos gustaría, aquí estaremos para contarlo.

A continuación, una lista de series dentro del especial NUEVA COMEDIA. Para acceder a cada artículo es necesario hacer click sobre la imagen.

The Office

hello ladies

2 Comments

  • Habría estado bien mencionar “Father Ted”, la disparatada -y algo gruesa- serie irlandesa con la que Graham Linehan dio sus primeros pasos en los 90.

    • Buen apunte, sí señor, muy divertida. Si no la mencioné no fue por olvido, si no porque al hacer criba y centrarnos en la última década -de ahí lo de nueva comedia en televisión- no podía caber todo.

      Gracias por comentar.

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