SEFF’12: Clausura

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Anoche llegó a su fin el IX Sevilla Festival de Cine Europeo con una original y entretenida gala orquestada por el actor Álex O’Dogherty y su Banda de la María, que se propusieron evitar el acostumbrado tedio de la procesión de premios y agradecimientos de rigor. Mucho humor con mala leche (algo que se agradece contra esa ceremoniosidad y el partidismo con los que se suelen abordar estos eventos), y un ritmo muy dinámico.

Los primeros premios fueron el Giraldillo Junior, otorgado por el público de la Sección Europa Junior, a El corazón del roble, de Ricardo Ramón y Ángel Izquierdo, veteranos en la animación española, y el Premio Eurimages a la Mejor Coproducción Europea, que fue otorgado ex aequoSister, de Ursula Meier (que también recibió el Premio a la Mejor Dirección de Fotografía), y Paradise: Faith, de Ulrich Seidl. La franco-suiza es un retrato interesante de una compleja relación entre dos hermanos huérfanos y sus problemas personales y económicos, pero, como ya vimos, la película de Seidl es una de las mejores apuestas del festival. De hecho, también recibió el premio al Mejor Guión para el austriaco y Veronika Franz. Recogió ambos la actriz protagonista, Maria Hofstätter, que aseguró que estos premios eran un gesto alentador para el director.

El Giraldillo de la Sección Eurodoc también tuvo dos destinatarios ex aequoLeviathan, de Verena Paravel y Lucien Castaing-Taylor, y Mapa de León Siminiani. La primera es una coproducción anglo-francesa que explora el mar desde un barco pesquero, y la segunda un diario del viaje iniciático del director por la India, híbrido entre la ficción y la no ficción que también participaba en la Sección Las Nuevas Olas. Ambas han sido premiadas por proponer “nuevos caminos a la cinematografía” y por sus “hallazgos narrativos y estéticos”.

El Gran Premio del Público, que votaba las películas seleccionadas por la EFA para el Festival, fue a Amour de Michael Haneke, quizá su película más visceral hasta el momento. Recogió el premio el director Montxo Armendáriz, que, con mucha gracia, se mofó de la idea de recoger un premio por la película de otro director al que ni siquiera conoce.

Reality, de Matteo Garrone, se llevó el Premio Especial del Jurado. La historia de un padre de familia de clase baja que se obsesiona con la idea de entrar en Gran Hermano resultó para el jurado un “tour de force cinematográfico”. Por otra parte, el Premio del Jurado Camp_US, formado por estudiantes universitarios, escogió de entre la Sección Las Nuevas Olas el filme gallego Arraianos, ese bello híbrido ficcional-documental de Eloy Enciso que nos traslada a una aldea incomunicada de Ourense.

Las dos ganadoras de la noche fueron Boy Eating the Bird’s FoodEat Sleep Die. Ektoras Lygizos recibió el Giraldillo de Plata por esta película griega que cuenta las desventuras de un joven que no tiene dinero para comer, y su protagonista, Yannis Papadopoulos, se llevó el Premio a Mejor Actor. En paralelo, la ópera prima de Gabriela Pichler salió vencedora con el Giraldillo de Oro y Nermina Lukac recibió el Premio a Mejor Actriz en reconocimiento a su construcción de la protagonista, Raša.

Uno de los mejores momentos de la noche fue el Premio Ciudad de Sevilla otorgado a la actriz, directora y música María de Medeiros, que dijo ser una apasionada de Sevilla y Andalucía y del cine europeo, y mostró su agradecimiento por la mención de honor en el mismo festival en el que se homenajeaba a “la gran señora del cine europeo, y mundial” Agnès Varda. De Medeiros hizo alusión a la dificultad que aún tienen las mujeres para dirigir películas, y señaló que estas menciones honoríficas eran muy importantes para avanzar en dirección a una situación más igualitaria.

Así acabó la novena edición de este festival aún en crecimiento, en un año en el que, gracias a la fama de su nuevo director, ha conseguido un mayor reconocimiento nacional. Esta semana se ha trabajado en favor del cine menos favorecido, de los nuevos talentos, y también se ha atendido a las propuestas de cineastas veteranos, que siguen teniendo mucho que decir. Entre lo más convencional y películas que buscaban innovar técnica o estéticamente, nos hemos encontrado con películas de muchos tipos y con historias muy diferentes. Como decíamos al empezar, solo tienen en común un territorio, que, a veces lo es todo, otras no significa nada.

Decía María de Medeiros anoche que el cine europeo es un cine de reflexión, intenso. El SEFF’12 ha mostrado esta faceta, y también otras. El cine europeo es un cine de reflexión, pero también puede ser un cine de entretenimiento, un cine aleccionador, un cine contemplativo, incomprendido o accesible, con su objetivo puesto en el infinito, o con muy poca profundidad de campo. El cine europeo puede mirar a Europa, o fuera de ella, como en Salut les Cubains. Puede ser un cine de identidades, o un cine sin patria. Todo lo que el cine europeo puede ser, lo seguimos viendo cada año en esta cita sevillana.

Esperemos que siga siendo así, y más, los próximos años.

*Foto: ABC de Sevilla.
 
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