Movie 43

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La madre de todas las comedias

Con la spoof comedy cada vez más desgastada y puesta en entredicho, ejemplificado en las estrepitosas Epic-Disaster-Date Movies, el reducido interés que suscita cada nueva entrega de Scary Movie y la reciente salida a DVD de la temible 30 noches de actividad paranormal con el diablo adentro de la chica del dragón tatuado (Craig Moss, 2013), parecía que el sub-género que formularon brillantemente los hermanos Zucker y Jim Abrahams con Airplane estaba enterrado, cuando de pronto surge Movie 43 (2013) para seguir mutando nuestra manera de ver y enfrentarnos a la comedia.

¿Y qué es Movie 43? No hay más que observar su material promocional para hacerse una idea, pero si dejamos atrás los prejuicios, sorprende encontrar una propuesta tan renovadora y a la vez continuadora de un cierto tipo de humor, concretamente la comedia escatológica de los noventa que encabezaron los hermanos Farrelly con Dos tontos muy tontos (1994) o Algo pasa con Mary (1998), aunque todavía va más allá. Precisamente es Peter Farrelly, la principal mente detrás del proyecto, el que tras ensayar desde el gag sobre las relaciones en pareja en Carta Blanca (2010) o adaptar el slapstick al cine de nuestros días con Los Tres Chiflados (2012), demuestra estar en plena forma creativa juntando a lo peor de cada casa para hacer la comedia más bruta jamás contada. O al menos intentarlo.

La renovación parte de convertir la propia película en una aparente excusa, la búsqueda en internet de una inventada película prohibida. Lo inesperado; que durante esta búsqueda (tan parecida a la que hacemos en youtube una noche de juerga con los amigos, pero que se torna real) surgen restos, pequeñas películas imposibles, irreales, provocadoras y obscenas, llegadas de otro mundo en el que la comedia es capaz de cruzar su límite con la misma naturalidad de una chica que le pide a su novio que le cague encima como prueba de amor. Porque Movie 43 no se conforma con aglutinar diversos sketchs provocadores, por así llamarlos, sino que en el fondo es realmente una película de ciencia ficción. Parece así, ha llegado el momento de que la comedia tenga que venir del futuro o de otro universo paralelo para conseguir su espacio propio y liberarse. Estas pequeñas películas son las comedias que no habríamos podido ver ni vivir en nuestros tiempos, para las que no estamos preparados, véanse las catastróficas consecuencias de la búsqueda en la ficción y la negativa recepción crítica y de público que está causando como locuaz coincidencia.

Volviendo al concepto base, que podríamos denominar speech comedy, por su manera de articular un discurso cómico a través de varias piezas de apenas unos minutos, cada sketch del film está realizada por un director distinto, con experiencia cómica o sin ella. Uno de los más gratos es el debut tras las cámaras de la actriz Elizabeth Banks (también presente en el film) y su absurda, por tener parte de real, muestra objetiva de la visión masculina sobre la menstruación.

Seamos sinceros, Steven BrillBrett RatnerSteve CarrBob Odenkirk… ninguno de ellos tendrá una portada en Esquire, pero su aportación al conjunto conforma una especie de equipo basura formado por directores con mala fama y dejados de lado por la industria. El resultado, eso sí, no será todo lo regular que equivocadamente se exige en estos casos, aunque salvo la fallida parodia del iPod todos vuelan a gran altura. Sin duda los más potentes son los dirigidos por Peter Farrelly (el inicial protagonizado por Hugh Jackman y Kate Winslet, del que por cojones es mejor no adelantar nada, y el de la extraña pareja que forman Halle Berry y Stephen Merchant, que llevan su primera cita algo lejos), capaces de trasladar el estilo de su filmografía a pequeñas e implosivas piezas cargadas de un humor aprensivo y festivo que marca el tono del film, como por ejemplo: Un alegato a la enseñanza parental en casa (con resultados propios de Todd Solondz), la mejor película de Batman y Robin nunca hecha, dos anuncios que nos romperán el corazón, una historia de superación y racismo en el mundo del baloncesto, etc… Como cierre final, tras los créditos, James Gunn, criado cinematográficamente en la Troma y autor de Slither (2006) y Super (2010), dos radicales y agradecidas anti-películas de género, destruye la comedia romántica con un adorable gatito animado en dos dimensiones que se integra en la imagen real hasta acabar con ella. Todo es posible en la comedia.

Estoy seguro de que Movie 43 habría sido mi película favorita de verla siendo adolescente (si me gusta tanto es porque quizá en parte aún lo sea o quiera serlo) y me alegraría que lo fuera también para esta generación. En su día alquilé varias veces MallratsAlgo pasa con Mary o South Park, las veía una y otra vez, hasta con la grabadora almacenaba sus mejores frases o canciones para volver a escucharlas. Todas ellas, aún siendo distintas entre sí, estaban unidas por su afán de hacer humor de los tabúes. Y aunque dirigida a una generación de internet y no de cassette, el espíritu sigue siendo el mismo: contracultura en masa para los que encuentran y aceptan el rechazo como parte de su forma de ser.

Visto con perspectiva, parece del todo comprensible la decisión de la distribuidora Planeta en España, que quizás temiendo se difundieran algunas sorpresas del film, pero especialmente anticipando su incomprensión y mala recepción en internet, pidió a los medios asistentes al pase de prensa guardar silencio hasta el día del estreno. Y este ha llegado, la reacción en su contra poco ha tardado en hacerse notar. Con un 0% de salida en Rotten Tomatoes (va por el 4%)llegando ya a ser considerada la peor película de todos los tiempos y el Ciudadano Kane de lo lamentable, se nos deja claro que Movie 43 no es una comedia inteligente, es zafia, desagradable, tiene un hilo conductor muy pobre y la mayoría de piezas que la componen no tienen gracia. Y tienen tanta razón que para escribir eso quizás no hace falta verla, además de que precisamente provocar esa sensación fuera el objetivo de la película. De las risas que hubo en la sala no se hablará, pero existieron, muchas, y esto me vuelve a llevar a lo injustamente menospreciada que está la comedia en el cine actual. El género más agradecido por el público recibe constantemente la espalda de la platea al salir de la sala, ni siquiera se le da la oportunidad de valorarlo como algo más que una sucesión de estupideces, que también tiene su mérito.

Salvo gratas excepciones, algunas de ellas relacionadas con el nombre de Judd Apatow y la infatigable labor del crítico Jordi Costa, editor de un libro imprescindible sobre las mutaciones de la comedia (Una risa nueva) y referente del post-humor entre los medios especializados, la comedia contemporánea no parece ser tomada en serio y cuesta verla merecedora de análisis alguno. Y ya, lo sabemos, es una lástima que uno de los hermanos Farrelly no se cambiara de sexo y se convirtiera en Lena Dunham, que Will Ferrell no sea sobrino de John Ford y que todas las películas y sitcoms de este mundo no sean de J.J. Abrams y Christopher Nolan. Aunque tranquilos, a este paso esto último seguro que lo consiguen. Para el resto, no quedará más remedio (ni placer) que seguir buscando en internet la prohibida y oculta madre de todas las comedias. Con Movie 43 sentimos estar muy cerca de encontrarla.

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