2 días en Nueva York

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Dos días con Julie Delpy

Que Julie Delpy se ha convertido en una autora obedece más a criterios de fama y a tics de su cine, que a una capacidad artesana natural. Más a transitar por lugares comunes, con personajes comunes que a arriesgar en sus propuestas o crear algo original. Mundialmente conocida de la mano de Richard Linklater por la saga romántica que conforman Antes del amanecer (Before sunrise, 1995), Antes del atardecer (Before Sunset, 2004) y próximamente Antes del anochecer (Before midnight, 2013); parece que en su labor tras las cámaras ha querido homenajear a su mentor realizando su propia saga, así en 2007 debutó con 2 días en París (Deux jours à Paris) y ahora regresa a nuestras pantallas -dos años después de su estreno- con la secuela ambientada en Nueva York.

La francesa, que escribe, dirige, compone y protagoniza, ha conseguido crear una fórmula, heredera de algunos de sus referentes como Linklater o Woody Allen, que repite en ambas peliculas con un resultado satisfactorio. En la cinta ambientada en París, exprimía el choque cultural que suponía introducir a su novio americano en la vorágine de una neurótica familia francesa que además no hablaba inglés. El resultado es que el desorientado Adam Gordberg protagoniza situaciones hilarantes junto a Delpy creando una cinta modesta que sin embargo sirve de boceto sobre las aptitudes cinematográficas que desarrollará después. En hora y media de metraje, Delpy consigue condensar esos dos días en la Ville lumière que dan para mucho gracias a la relación entre los protagonistas apoyados por secundarios estridentes entre los que destaca Albert Delpy, padre de Julie en la ficción y en la realidad, y Daniel Brühl en un papel pequeño pero lúcido que puede tomarse como ejemplo de los muchos seres  extraordinarios que habitan en sus películas.

Tras su debut y antes de la película que nos ocupa, abrió el paréntesis oportuno para realizar el drama histórico La condesa (Die Gräfin, 2009) y la amable comedia familiar El Skylab (Le Skylab, 2011) quizá su mejor película hasta la fecha por saber componer una comedia coral en el que sabe ceder parte de su protagonismo para dejar a otros personajes que desarrollen sus propias extravagancias sin que sean solapados por la expansiva figura de Delpy.

Ahora, en la secuela 2 días en Nueva York (2 days in New York, 2011), es la familia francesa la que viaja hasta América: el padre, la hermana y el novio de esta son recibidos por Delpy y su nueva pareja, Chris Rock, a quien le tocará sufrir los malentendidos lingüísticos y el choque de costumbres, y eso que juega en casa. El cómico americano se encuentra comedido y resulta ser mucho más calmado y estable que su pareja de reparto, ella en su particular montaña rusa de emociones se encuentra más cómoda esparciendo su neurosis por la Gran Manzana. La fórmula como decíamos es la misma, y aunque ahora no influye el factor sorpresa, funciona a unos niveles de entretenimiento y comicidad aceptables.

Julie Delpy está siendo acusada de reproducir ciertos clichés del cine independiente, así como de arrastrar una factura impostada, hay incluso quien no aguanta su forma de ser y su estridente alter-ego en la pantalla. Con Woody Allen pasaba -y pasa- igual. Con esto no quiero comparar a la autora francesa con el genio neoyorquino, pero los dos comparten cierta fidelidad hacia una forma de hacer cine en el que el ego se encuentra en el epicentro de su narrativa. Aunque el cine de ambos se encuentra a años luz, si es verdad que Delpy continúa la tradición de Allen, más en la línea del homenaje, al igual que lo hacen otros directores recientes como Josh Radnor. En cualquier caso, Julie Delpy hace tiempo que  trabaja a cara descubierta y las cartas con las que juega son conocidas y reconocibles, y esa integridad es digna de atención.

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