Girls

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Una voz de una generación

Puede que no sea la chica con la que todos sueñan, y muchísimo menos el tipo de it girl a la que todas se quieren parecer, pero lo cierto es que Lena Dunham enamora. A sus 26 años brilla como directora, guionista y actriz, todo ello dentro de las cuatro paredes de Girls (HBO). Aquellos apasionados del cine independiente que en su momento vieron Tiny furniture (2010), su primera película, ya pueden hacerse una idea del mundo en el que Dunham se desenvuelve. Para los que no, aquí viene una rigurosa descripción.

El peso de la serie recae sobre Hannah, interpretada por la propia Lena Dunham, una inusual protagonista que sorprende por su gran personalidad y unas curvas que se salen de los cánones de belleza que rigen la televisión. Esta veinteañera a la que sus padres han decidido no seguir manteniendo, intenta enfrentarse a una sociedad en la que no existe un hueco para los jóvenes. Un personaje transparente, torpe e inseguro que nos muestra su día a día de una forma cuanto menos aventurera y sin miedo a reírse de sí misma. El sueño de publicar su primera novela será el principal móvil del personaje,  ya que estará dispuesta a crear situaciones de lo más pintorescas por y para su historia. Situaciones comprometidas que llevan al límite el personaje y que a muchos nos gustaría protagonizar. Con esto no estoy diciendo que sea partidaria de que mi novio evacue su vejiga contra mí mientras nos duchamos, ni que mi jefe me de azotes a cambio de llegar más tarde al trabajo –aunque me gusta mucho dormir y… podría pensármelo–. Por otro lado, mucho más recatada, está su mejor amiga: Marnie, Allison Williams. Un personaje dulce y sensato atrapado  en una relación duradera donde  su novio Charlie la mima y la quiere demasiado –debe de ser horrible que tú solo quieras sudar y rasgar las sábanas de tu cama y que él solo quiera mantener vuestras miradas fijas mientras te lo hace despacio–. Tal vez, esta sea la razón por la que no tenga una amistad muy estrecha con Jessa, Jemima Kirke. Este personaje que ya pudimos saborear en Tiny Furniture es su contrapuntoAlocada, liberal y sin ningún tipo de reglas, Jessa, hace lo que quiere, con quien quiere y cuando quiere. Es la que se encarga de soltar esas frases que las personas suelen pensar y no dicen: “todas las mujeres aventureras lo tienen” refiriéndose al VPH . Y por último un personaje de lo más adorable: la virginal Shoshanna, Zosia Mamet. Una joven que desea desprenderse de su inocencia y que no encuentra a ningún chico que se lo conceda. Un grupo de amigas con voces tan dispares que se complementan a la perfección y juntas hacen a la mujer perfecta. El contraste lo ponen los personajes masculinos, totalmente alejados de los estereotipos, entre los que destaca Adam, Adam Driver, el novio de Hannah. No lo voy a negar, a priori me parecía de lo más repulsivo, pero también hay que reconocer que la mayoría de las veces sus marranadas son tan excesivas que se convierten en brillantes –no sé si quedarme con sus retorcidas fantasías sexuales o con sus particulares formas de soltar fluidos por su glande–. Personajes que a lo largo de una maravillosa primera temporada evolucionan de una forma sorprendente.

Las comparaciones no se han hecho esperar. De la mano de Shoshanna, una adicta a Sexo en Nueva York (Sex and the city, HBO)somos testigos de pequeños guiños a la archiconocida serie con la que ya se ha relacionado a Girls. Ambas narran la historia de cuatro mujeres que viven en Nueva York y cuyo principal vínculo es la amistad. Fuera de eso, no comparten nada más. Algunos piensan que la creación de Lena Dunham es una transición entre la temática adolescente de Gossip Girl (CW) y los personajes femeninos de Sexo en Nuevo York. La realidad es que nada tienen que ver. Mientras las cuadrillas de Blair Waldorf y Carry Bradshaw se vuelcan con una Nueva York idealizada y soñada donde la alta sociedad y la moda rellenan gran parte de las líneas de su guión, Girls nos muestra una visión de la ciudad mucho más humana y humilde que no habíamos visto antes. Esta cercanía que ofrece Dunham facilita al espectador el sentimiento de realidad –personajes que podríamos ser cualquiera de nosotros– frente al sentimiento de ficción de las otras dos –personajes que nunca seremos–. Esto se consigue con un vestuario aparentemente escogido sin apego, pero estudiado totalmente al milímetro, donde la personalidad prevalece por encima de la firma y, sobre todo, con los exteriores de Williamsburg, Brooklyn, uno de los barrios más alternativos de la ciudad de los rascacielos, lo que le concede a Girls esa etiqueta indie.

Escrita cuidadosamente y con ingenio, los diálogos fluidos y ágiles son la guinda del pastel. Cada personaje posee su propio lenguaje, algo complicado con identidades tan opuestas. Hannah es la que se lleva la mejor parte: la conversación que tiene con sus padres en el primer episodio –“podría ser una drogadicta. ¿No os dais cuenta de lo afortunados que sois?”– o esa otra sobre política que mantiene con un republicano y que termina con un “¿aun tienes ganas de tener sexo? Porque no creo en los testículos azules”, y eso sin mencionar sus diálogos con Adam. El sexo, uno de los temas principales de la serie, se muestra sin tapujos. Los planos no buscan, muestran las escenas con total naturalidad y realismo. Es realmente aliviador que los pantalones a veces no salgan con facilidad, que las posturas sean aparatosas y que sus protagonistas no eyaculen a la vez. Gracias a Dunham por romper los tópicos románticos que tanto daño han causado. Cada personaje tiene una vida sexual totalmente distinta. Desde la inexistente vida sexual de Shoshanna, pasando por la frustrada de Marnie, la inesperada de Hannah y la aventurera de Jessa. Si no te sientes identificado en algunas de las escenas de sexo es porque no quieres reconocer que eres Shoshanna.

Una serie que puede ser amada u odiada, pero que todo el mundo debe probar. No es fácil, en mi opinión, es bastante brillante y complicado hacer una serie sobre chicas que también atraiga al público masculino, y Girls lo consigue con creces. Tal vez sea el acierto de no caer en los estereotipos habituales, la moda y los hombres, o tal vez sea el lado masculino que esconde Lena Duham, el mismo que sedujo a su ex novio Elijah, quien resultó ser gay.

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1 Comment

  • Es inevitable hacer una comparación entre lo que sucede en la serie y la vida real de las nuevas generaciones, es una adaptación perfecta que hace que muchos jóvenes se identifiquen con la hisria, de ahí el éxito. No hay que es la serie del momento, actualmente veo Girls season 3 y sigo sorprendiéndome en cada capítulo. Es una excelente propuestas que recomiendo mucho.

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