Evil Dead (Posesión Infernal)

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Más terroríficamente muertos que nunca

Cuando Sam Raimi anunció que había elegido a Fede Álvarez como director del remake de The Evil Dead (1981), muchos, entre los que me incluyo, nos emocionamos a la vez que encendimos las señales de alarma. Por un lado, y tras tantos años de espera, en aquel momento todo lo que no fuera una ansiada cuarta parte protagonizada por Bruce Campbell parecía insuficiente. De hecho, de nuevo el propio Raimi ha vuelto a levantar este ánimo cuando se le escapó que su hermano Ted comenzaría a trabajar este verano en su guión. Estrategia comercial o no, Raimi y Campbell siempre han tratado de mantener viva esa esperanza, ya sea para alentar a los fans, o incluso a ellos mismos, de que algún día podrán regresar a esa tierra prometida del género que supone la saga Evil Dead. Que el director del cortometraje Ataque de Pánico! (2009) se hiciera cargo de una franquicia mítica a priori parecía una decisión de lo más arriesgada, o al menos a contrapie de nuestras expectativas. Y puede ser que tras su estreno se siga pensando que es una película fuera de lugar, que no aporta demasiado al original ni al cine de terror actual, perdiendo su sentido del humor y  el tono de serie B por el camino, pero sin duda lo más valioso es que fomenta un saludable cambio de perspectiva a la hora de enfrentarnos a un remake, especialmente al de una película con tanto culto a su alrededor. Sí, disfrutar al máximo de una nueva versión y seguir conservando intacto el recuerdo del original es posible.

Resulta comprensible que Fede Álvarez se resista a hacer la misma película que hiciera Sam Raimi, ya que sencillamente habría sido un propósito inalcanzable. Tanto por las condiciones (im)perfectas de aquel rodaje, entre amigos y fuera de la industria, como por su inimitable estilo, convirtiendo el travelling en el pasadizo por el que se adentraban cogidos de la mano el horror y el humor más insanos, o por ese sentido tan cartoon de la imagen que trasladó incluso a la franquicia de Spiderman con una personalidad indiscutible. Por estas y otras inteligentes razones, el realizador uruguayo renuncia a copiar plano a plano el original, al contrario, desde el preámbulo altera sus mecanismos, presentando el horrorífico desenlace de una posesión que tuvo lugar en el bosque. Y lo hace con un personaje que de alguna manera sitúa al remake en el universo Evil Dead, ya que podemos ligar a ese padre con el profesor cuyas investigaciones encuentran Ash y sus amigos grabadas en el sótano. Un magnetofón que en esta ocasión desaparece de la trama, cosas de los tiempos, por suerte no había un iPod.

En su debut en el largometraje no íbamos a exigir a Fede Álvarez saber hacer narrativo ni diálogos perfectamente construidos, que por otro lado tampoco tenía el film de Raimi, pero sí un instinto y expresividad que demuestra articulando unos personajes que se amoldan a los requerimentos elementales de la propuesta, completamente decidida a respetar el espíritu del original actualizándolo al cine de terror de nuestros tiempos, convirtiendo Evil Dead en toda una experiencia sensorial y física en contraposición con el tono malsano y macabro de aquellas. Por medio de la mayúscula banda sonora de Roque Baños (al que entrevistamos), su estilizada puesta en escena y un trabajo fotográfico que contrastan con la imagen que podíamos tener de la saga, Álvarez acierta al recoger los elementos icónicos del imaginario de Evil Dead y multiplicarlos con una potencia visual centrada en el horror más explícito, sin resquicio para la comedia salvo por algún desmembramiento que involuntariamente provocará las risas de la platea, sí es que aún tienen los ojos abiertos.

Una de las cuestiones que más se podrían achacar a esta nueva versión es su falta de toma de conciencia de su lugar en el cine de terror contemporáneo, sobre todo después de la aparición de The Cabin in the Woods (Drew Goddard, 2011). Pero es que no le hace falta, precisamente esta ausencia de reflexión recupera el placer del espectador que fuera al cine o alquilara Posesión Infernal, le permite abrir una trampilla al sótano como si fuera la primera vez que bajara las escaleras. Esa inocencia, transformada en un reguero de sangre, horror y lágrimas, nos da la oportunidad de experimentar una película distinta a la que siempre conservaremos. También se agradece la falta de pretensiones, o más bien, que la mayor pretensión sea la de respetar y cuidar cada detalle del original sin calcarlo, sin nostalgia mal entendida y sin buscar entre el reparto a un remedo de Ash que sabemos resultaría inimitable.

Llegado un momento se comprende perfectamente por qué contaron con la ayuda de Diablo Cody al escribir el guión, y es que, spoiler, el épico y sanguinolento tramo final propone un cambio de género en el héroe de la función. Su visión femenina del terror como fanática de la saga seguro fue de ayuda al conservar ese espíritu. Y aunque el libreto resbale al personificar el mal y convertir la violación del bosque en una tranmisión/posesión manifiesta, resulta un mal menor ante todos los grandes males que contiene y explota a la perfección Fede Álvarez en un remake ejemplar, tremendamente logrado, dispuesto para hacer sufrir y disfrutar a partes iguales a un espectador que deberá asumir antes de verla que el género ha cambiado, y por tanto, Evil Dead también tenía que hacerlo para volver triunfal de entre los muertos.

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