The Office: La cultura del dispensador de agua

Escrito por

‘Around the water cooler’ o ‘a water cooler conversation’ son expresiones que podemos encontrar en el vocabulario más básico del inglés americano. Se refieren, o giran en torno, al clásico bidón refrigerador y dispensador de agua que calma la sed entre horas de tantos y tantos trabajadores de oficina. Quizás sea por las muchas horas que pasan sentados frente a la pantalla de un ordenador, pegados al teléfono o enclaustrados en esos cubículos, o quizás por la necesidad de estirar o realizar algún movimiento con el torso inferior, o más probablemente la suma de todo ello junto a la imperante necesidad de humedecer las resecas gargantas lo que propicie, en un momento determinado del día, el levantarse con decisión y encaminarse hacia el reverenciado bidón. Para cuando el desganado oficinista llega a su meta descubre que ha sido, casi sin quererlo, la mecha que con su chispa ha propiciado el encuentro, fortuito o premeditado, de varios de sus colegas trabajadores en torno a este tótem de H2O de dimensiones nada tímidas. Es ahí, una vez saciada la sed, cuando se produce la magia, la ya referida ‘water cooler conversation’, o vía de escape de la monótona y rutinaria jornada del oficinista que encuentra un momento de calma comentando el partido de la noche anterior o lo sucedido en la oficina hace dos días.

Decíamos que es este un fenómeno ciertamente americano. Es obvio que hoy en día podemos encontrar estas enormes bombonas de agua en la totalidad de países europeos y del globo, y sin embargo fueron ellos, los Estados Unidos, quienes con el sencillo sistema crearon una cuasi-cultura, o cultura del todo, la imagen por antonomasia del mundo laboral de oficina, que completada con varios trabajadores charlando sonrientes a su alrededor constituiría la estampa con la que Don Draper publicitaría el producto.

Por todo esto es precisamente por lo que sólo el país americano podía ser el que realizase, y de esto hace ya ocho años, el remake de la serie británica The Office, ideada y protagonizada (en suelo inglés) por el irreverente Ricky Gervais. El nombre habría de permanecer intacto (si acaso añadiendo un ‘US’ entre paréntesis para diferenciar ambas), incluso los primeros capítulos siguen punto por punto los primeros guiones de la serie de Gervais, una narración pensada y estructurada en forma de mockumentary o falso documental sobre el día a día en una oficina de ventas de una empresa suministradora de papel. La gran baza de una serie que no tardó en desligarse de la original y en encontrar su camino propio fue contar con el genial actor Steve Carell como improbable e inepto mandamás de la oficina. Sus meteduras de pata y sus constantes salidas de tono salpicaban la serie de momentos de humor puro en los que contener la risa se antojaba una tarea imposible.

Rodeados (Carell y el ‘water cooler’) de un elenco de principales y secundarios admirable que con el paso de los capítulos se fueron labrando una personalidad y unos matices cómicos propios, la serie no tardó en convertirse (y el tiempo ha corroborado esta afirmación) en una de las mejores comedias que se hayan hecho nunca para televisión. Entre las causas (que comparte con la británica) podemos señalar la radicalidad de su discurso, la agilidad de sus guiones, la absoluta indiferencia hacia un comportamiento normal o su capacidad para reflejar de forma tan divertida algo tan corriente como el entorno laboral; y hacerlo, precisamente, reconociendo (mediante las cámaras y las confidencias a estas) que toda la serie (desde sus comienzos y hasta su conclusión el 16 de mayo) no ha sido sino una mirada, consciente y cargada de teatro, al interior del american workplace, o lugar de trabajo americano, uno que nunca pensamos podía llegar a ser tan rematadamente divertido. Hora de levantarse a por un trago.

1 Comment

  • Muy curioso el artículo, es cierto que aquí no está tan extendida esta cultura del dispensador de agua, pero también la hay. Es más, diría que aquí somos más de la cultura de la máquina de café. ¿No crees? 😛

    Gracias por el artículo, me encantan las series que nombras y coincido con tus reflexiones.

    Que pases unas felices fiestas,
    Andrea.

Comentar

— required *

— required *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies