Man of Steel (El hombre de acero)

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Un hombre (de acero)

Los megaplanes de sagas transmediáticas de la Marvel son uno de los movimientos comerciales cinematográficos más interesantes de los últimos años, y no es de extrañar: las adaptaciones de superhéroes son las únicas apuestas seguras para las distribuidoras en un momento tan inestable. El caso es que le están saliendo las cosas bien a la compañía, tanto que se atreve a anunciar ya no solo secuelas, sino terceras y cuartas partes de una saga recientemente reiniciada (habrá The Amazing Spiderman 2 en en 2014, The Amazing Spiderman 3 en 2016 y The Amazing Spiderman 4 en 2018).

DC Comics está planteando su propia versión de este universo interfílmico, y lo hace echando mano de lo que también sabe que le ha funcionado hasta ahora. Los bombazos que han supuesto las dos últimas películas de The Dark Knight eran el ejemplo a seguir en el proyecto de la nueva saga de Superman, y para ello le encargaron supervisarlo al ya intocable Nolan, responsable del tono y estilo que ha decidido adoptar DC para sus sagas cinematográficas.

A diferencia del humor y la acción colorida y desenfadada de Marvel que tuvo su clímax en la muy acertada Los Vengadores (Joss Whedon, 2012), Man of Steel (Zack Snyder, 2013) sigue la estela del Batman “nolaniano” atormentado, gris, enfrentado a conflictos éticos con una épica más, digámoslo, pretenciosa. Como la fórmula funcionó, y batió récords, la repiten con Superman, volviendo a desprenderlo de toda la simbología pop, los colores y la música, para reconstruir la historia adaptándola a los estándares actuales de más grande, más largo, más fuerte, más ruidoso y más rápido.

Uno de los mayores aciertos es el diseño de Kripton, una delicia visual (casi táctil), la construcción de un mundo orgánico y con vida propia que hace que la primera media hora de prólogo no se haga pesada. Vale la pena rever la historia que todos sabemos de memoria, e incluso dan ganas de ver una película dedicada enteramente al planeta y su tragedia.

Snyder también logra salvar el abismo de lo predecible y el aburrimiento durante toda la parte del crecimiento de Clark y su vida en Smallville gracias al preciosismo visual que vimos en los primeros avances del filme. Aquí se centran director y guionista en plantear el supuesto tema de la película: el libre albedrío, el derecho a elegir, la búsqueda de la identidad. El alma adecuado para la introducción del padre de los superhéroes: ¿por qué usar el poder para el bien?

Sin embargo, Man of Steel es una película veraniega y S. Goyer no es Whedon, que retrató a cinco protagonistas conflictivos y los hizo evolucionar a base de divertidos diálogos y peleas con one-liners. Aquí, o se habla de algo supuestamente transcendental, o se pelea muy ruidosa y destructivamente. Y así entramos en la segunda mitad de la película, un prolongado desfile de escenas de acción, con poco desarrollo de la historia y mucho espectáculo sonoro y visual. Un regalo (de mínimo siete euros) para los sentidos del espectador que busque efectos especiales y luchas trepidantes.

Aún así, hay personajes interesantes: el propio Superman/Clark/Kal-El y su búsqueda de identidad son de agradecer, como lo es Henry Cavill en más de un sentido, y todos los padres del protagonista ofrecen algún que otro momento correcto. Una pena que a la Lois Lane de Amy Adams se le dé demasiado peso en algunas partes del guión creando agujeros sin lógica alguna, y que Michael Shannon defraude ofreciendo un villano olvidable.

Hay sitio para algunos guiños nerds muy agradecidos: personajes y actores sacados directamente de Battlestar Galactica, peleas que parecen planificadas como si fueran viñetas de cómic (Faora-Ul y su dialéctica sobre la superioridad amoral entre puñetazo y puñetazo, el sutil trastazo de Superman que reinicia un contador de accidentes laborales), la destrucción de un camión cisterna de LexCorp… Lo cual puede ser una pista para la ya confirmada, cómo no, secuela. Nos queda la duda de si Man of Steel 2 conseguirá ser más grande, más transcendental, más ruidosa y/o tan olvidable como esta.

1 Comment

  • Lo olvidable es tu última frase. Lástima porqué es una buena crítica, pero es imposible encontrar un análisis riguroso que busque ser objetivo y deje de lado los gustos personales… Leer algo así le hace a uno tener la sensación de estar perdiendo el tiempo.

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