Tú eres el siguiente (You’re Next)

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Adivina quién viene a cenar esta noche

Una reunión familiar en una casa alejada de la civilización. Durante la cena, sufren el ataque de varios asesinos enmascarados. Uno a uno, todos serán asesinados. Expuesto así, el argumento de Tú eres el siguiente (You’re next, Adam Wingard, 2011) puede parecer el de cualquier película de terror, pero en el manejo y la (re)lectura de las claves del slasher se encuentra no sólo un film genuino, repleto de sorpresas conforme avanza, sino también el probable paradigma de la valiente puesta al día del género por parte de un grupo de jóvenes cineastas americanos alejados de la industria. Películas de varios autores como V/H/S (2012), V/H/S/2 (2013) o The ABC’s of Death (2012) revelan esa sensación, hay un nuevo cine de terror ahí fuera, y tarde o temprano, ejemplos como el que se nos presenta salpicarán nuestras expectativas y prejuicios al enfrentarnos a ellos.

Wingard supera las limitaciones presupuestarias con una férrea puesta en escena cámara en mano, lo que no le impide demostrar ser un director con inventiva e intuición para crear imágenes propias, de extraña belleza, como el reflejo de la máscara en la ventana de la cocina. El guión es capaz de evitar los tópicos como de abrazar las claves del género sin pudor, conservando siempre una clara autoconsciencia. Para ello, se arma de lugares comunes para reinventarlos -recuerden aquella carrera a cámara lenta-, no pierde el sentido del humor y recurre a actores con los que guiña al género (el director Ti West interpreta a un hipster realizador de documentales, novio de una de las hijas de la familia, el conocido rostro de Larry Fessenden aparece brevemente y la scream queen de los ochenta Barbara Crampton es la madre del clan, por no hablar de que el también realizador Joe Swanberg interpreta a uno de los hijos), pero cuando Tú eres el siguiente encuentra una de sus más celebradas virtudes es convirtiendo al héroe de la función en una inesperada heroína (interpretada convincentemente por Sharni Vinson), que se erige como la mayor de las múltiples y agradecidas sorpresas del film.

Mediado su desarrollo, que se inicia con la amenaza que genera un brutal asesinato y acaba como si de una abrupta broma macabra se tratara, Wingard busca el espíritu más lúdico del terror sin perder la tensión en cada giro, edificando un complot familiar que le da (y resta) sentido a cada paso, usando de forma diegética el tema Looking For The Magic o insertando golpes de violencia que también sacuden al espectador, como el primer y frontal ataque en la cena. Un espectador que llegará a dudar de lo que está viendo y de su próxima reacción. La que no lo hace es la protagonista, una heroína de acción capaz de enfrentarse al asalto a la vieja usanza, pero lo que la define y resulta más importante es que al avanzar la trama se desvela como una heroína moral, ya que su personaje conserva cierta ética de resistencia latente en el cine de los años setenta y ochenta. Unido a la banda sonora, con fuertes ecos del cine de John Carpenter, supone una remarcable declaración de intenciones. Aún es pronto, y sería temerario adelantar acontecimientos, pero el ruido cada vez mayor de cineastas como Ti West, Max Landis, Jason Eisener o el propio Wingard nos hace al menos preguntarnos que de ser ellos son los siguientes, parecen estar preparados.

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