BreTVes: Noviembre 2013

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Elipsis

Homeland volvió con sus aires de superproducción y su jazz de fondo pero sin Brody. Para cuando aparece el fugitivo se ha producido una elipsis considerable. Nada raro, el espectador medio tolera esas cosas pero se ve que los autores no. Para que no quepa duda de su genialidad y de que lo tienen todo atado y bien atado han producido un audiolibro en el que Damien Lewis relata lo eludido. Antitextual, ridículo, muy de esta “edad dorada”.

¿Cómo que vuelva a verlo?

La televisión a la carta merece una reflexión extensa que no seré yo quien transcriba. Valga un primer apunte. Cada miércoles desde hace algún tiempo he visto con placer ¿Quién quiere casarse con mi hijo? Nada más acabar, acudía a la web de Antena 3 para ver a la carta el episodio correspondiente de Top Chef (que se emitía en idéntica franja horaria). Minutos después de su conclusión, el programa está disponible y visible en un lugar destacado de la web corporativa con un rótulo que sugiere “Vuelve a verlo”. Pero ¿cómo que vuelva a verlo? ¿qué clase de idiota ve dos veces seguidas un programa así? La televisión a la carta merece una reflexión extensa y creo que muchos de los que la confeccionan no le han dedicado ni un pensamiento fugaz. Muy bien, muy barato y cómodo, pero ¡qué pocas luces a veces!

La muerte de Sherlock y la conquista de Granada

Hace poco intentaba comentar con una amiga un lance en un episodio de Isabel cuando me pidió enérgicamente que no siguiera, que lo ve online y aún no estaba al día. Por más licenciosa que sea la serie, dudo que vayan a alterar significativamente el curso de la historia conocida, pero así es el terror al spoiler. Algo parecido ocurre con Sherlock. Tras el final de la anterior temporada la afición se volvió loca “¡Qué habrá pasado con Sherlock!”. Que me disculpen, pero van un siglo tarde. Sherlock Holmes ya “murió” y “resucitó”, por cierto, gracias al revuelo organizado por los seriéfilos de entonces, que leían las series en lugar de verlas. Los seriéfilos de ahora podrán ver pronto a su héroe, como muy tarde el 19 de enero. Tres episodios de esos largos como capítulos de La que se avecina.

La princesa

Que Belén Esteban coincidiera y conversara con Letizia y Felipe es un hecho sin importancia, cualquiera puede hablar con la realeza por mas que no se sea más que una periodista en paro o un militar inexperto. Lo difícil es que te escuche el público. 25,7 % de share (3.113.000 espectadores) para el regreso a la televisión de Belén Esteban, el segundo mejor dato de la historia de Sálvame Deluxe por detrás de la prueba del polígrafo a la que sometieron a la propia Belén ¿Algo que objetar? Pues eso.

No son horas

Wall Street Journal publicaba recientemente un interesante artículo sobre el envejecimiento del espectador medio de béisbol en los EEUU. En televisión, se entiende. En cuatro años, la edad media del espectador ha crecido casi cinco años hasta los 54,4. El asunto genera gran debate y las causas propuestas son muchas. En mi opinión se debe a que es largo y aburrido. Quiero ver a un padre invitando a su hijo a trasnochar para ver las últimas dos horas del interminable espectáculo. O mejor, convenciéndole de que aunque parece que no pasa nada, la cosa está llena de emoción. Sobre las horas y el tono habría mucho que hablar. Por ejemplo, la LFP debería plantearse si no sería buena idea incentivar a las aficiones locales con mejores precios dado que los horarios están pensados para que vean los partidos en Corea del Norte. En España hay además un debate abierto sobre un posible adelanto del prime time, pero mientras nadie tenga trabajo sospecho que seguiremos siendo terriblemente noctámbulos y yendo muy poco a los campos.

Hasta nunca

Cierra Canal Nou. Cruzo los dedos porque todavía son capaces de arrepentirse. Llegado el caso se plantea una enmienda a la totalidad y resulta que todas las televisiones públicas son igual de corruptas y prescindibles. Y también los hay que amparan a esta banda bajo el paraguas de la defensa de lo público. No, ni una cosa ni la otra. Solo para que se hagan una idea sobre el alcance de la podredumbre en RTVV, un dato. El cargo de jefe de recursos humanos se creó expresamente para don Vicente Sanz en 1995. Sanz había sido presidente del PP de Valencia hasta que se vio obligado a dimitir tras hacerse públicas unas grabaciones en las que reconocía estar en política para enriquecerse. Su “castigo” fueron quince años al frente de los RRHH, de donde se fue en 2010 con una orden de alejamiento de varias trabajadoras que le denunciaron por acoso y abusos sexuales. RTVV tiene un historial lo suficientemente repugnante para que nadie en la Corporación pueda decir mucho más que adios y gracias.

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