Doctor Who: Companions

Escrito por

El Doctor no viaja solo, por ello a la hora de hablar de Doctor Who resulta inevitable hacerlo también de los companions, ya que en cierto modo su presencia define a cada una sus encarnaciones, al menos tanto o más que sus actos o pensamientos en voz alta. A lo largo de la historia de la serie la mayoría de companions han sido mujeres, de diferentes e incluso opuestas personalidades, a las que el Doctor protegía y enseñaba la Historia y el Universo. Pero no las únicas. Este artículo, centrado en el estudio de la era moderna de Doctor Who, rememora a los acompañantes principales del Noveno al Undécimo Doctor. Salvo Jack, cada companion más que una amistad (en ocasiones al filo del enamoramiento) supone una responsabilidad, una carga que recuerda al Doctor las consecuencias de ser un Señor del Tiempo. La invitación a la TARDIS hace de ellos -humanos como nosotros- partícipes de sus aventuras, pero también de sus tragedias y sufrimientos, reflexionando junto a ellos al observar las grandezas y miserias de la galaxia a lo largo y ancho del espacio-tiempo.

ROSE TYLER

Defender of the Earth

Escrito por Luisa Nicolás Jabato

Bad Wolf

La presencia de Rose en Doctor Who es vital no sólo por ser la primera companion de la era moderna iniciada por Russell T. Davies, sino porque también es la primera companion del Doctor tras la cruenta Guerra del Tiempo, que concluyó dejándole como el último de los Señores del Tiempo, solo en el Universo. Rose es el puente que le ayuda a superar su pasado y evita que con su poder cometa actos de los que se pueda arrepentir, le hace más humano. Poco a poco, se convierte en su corazón, su faro y le trae esperanza, logrando incluso devolverle las ganas de bailar.

No han sido pocas las companions que han tenido una relación platónica con el Doctor, siempre fascinante, pero la suya no es una relación cualquiera, es una que vemos crecer y cristalizar a cada episodio, hasta el punto de que la regeneración de Tennant nace de un beso suyo. Sin embargo, no es su relación romántica lo que define al personaje, Russell T. Davies construye un fuerte background que dota a Rose de una personalidad compleja e independiente. Traumatizada por la inevitable muerte de su padre, Rose conserva unas relaciones y responsabilidades fuera de la TARDIS (en ocasiones vuelve a visitar a su madre y su novio Mickey) que le anclan a una realidad a la que tras conocer al Doctor cree ya no pertenecer.

Pero el Doctor también la necesita, lleva demasiado peso y culpa sobre sus hombros para viajar solo. En The Christman Invasion tras perderla a ella también pierde por completo el control de sus actos. Y es que si algo define a Rose es su fuerza ante toda catástrofe, su perseverancia en mantenerse junto al Doctor y su preocupación por salvar a la humanidad como a todo planeta en peligro. Incluso alejada de él sigue trabajando para el Torchwood de su universo paralelo. Porque de Rose nos hemos tenido que despedir dos veces. En Doomsday salió de nuestra vida con tanta fuerza como con la que entró. Se quedó atrapada al otro lado de la pared en otra dimensión, suplicando volver. Y volvió. Dos temporadas más tarde su eco empezó a resonar en varios episodios, aparece en la consola de la TARDIS y en las pantallas de un tren hacía una cascada de zafiros, pero él nunca la ve.

Y es que después de viajar en la TARDIS ya nada puede volver a ser lo que era, no se puede volver a tener una vida normal trabajando de dependienta. Rose ha mirado al mismo corazón de la TARDIS, contemplado el último día de la Tierra, ha sujetado la mano de su padre mientras moría, se ha enfrentado a Cybermen y Krilliatinos, salvado a Madame de Pompadour y hA sido nombrada “Dama Rose De Powell State” por la Reina Victoria. Ha esparcido las palabras Bad Wolf por toda la galaxia o saltado entre universos. Finalmente, regresa para enfrentarse a los Daleks una vez más, salvando a todos los universos a la vez. Ya lo dijo Martha al Doctor cuando la vio por primera vez: “You found her”.

El doctor humano, el que sólo tiene un corazón, pero mantiene todos sus recuerdos, el que va a envejecer y morir, el que sólo tiene una vida, decide pasarla con Rose, decirle lo que en Doomsday no pudo y darle el primer beso auténtico (sin estar poseídos por Cassandra ni al savarla antes de que el vórtice le fría el cerebro), el beso que le debía a ella y al espectador. Rose Tyler es la chica a la que el Doctor amó.

JACK HARKNESS

Oh, Capitán!

Escrito por Pablo Vigar

El Capitán Jack Harkness (John Barrowman) pertenece por derecho propio a la tradición de Doctor Who. Desde su primera aparición en el serial The Empty Child en 2005, Jack se convirtió en pieza fundamental del recién reinstaurado universo whoviano. El embaucador intergaláctico, que parecía salido de la misma escuela que Han Solo, pasó de rival del Doctor a estrecho colaborador, si bien nunca llegó a convertirse en companion de pleno derecho. Arrogante, omnisexual, inmortal, poseedor de una fuerte ambigüedad moral, extremadamente encantador y permanentemente ataviado con un abrigo militar de la II Guerra Mundial, el personaje caló tan hondo en la audiencia de la serie que pasó como recompensa a protagonizar la suya propia. Construido a imagen y semejanza de los action heroes de los populares matinales americanos de los sábados por la mañana, la aparente integridad del Capitán Jack llegó con su hora más oscura en la excelsa tercera entrega de sus correrías, Children of the Earth (Los niños de la Tierra, 2009). Su destino final, quizás ligado a la existencia del Rostro de Boe, quedará para la leyenda. Mientras el día llega, sin embargo, siempre podremos encontrarle en algún cantina alienígena –lo que refuerza la comparación con el corelliano de la saga galáctica–, ahogando sus penas en algún licor mientras observa el mundo pasar a su alrededor, sabedor de que cuando nada ni nadie quede, cuando todo deje de girar, él aún seguirá ahí.

MARTHA JONES

La mujer que salvó al mundo

Escrito por Valeria Sabater (Papel Psíquico)

Martha Jones ha sido ese satélite solitario que ha girado alrededor del Señor del Tiempo a lo largo de casi tres temporadas, brillando con luz propia pero sin deslumbrar jamás ni uno solo de los corazones del Doctor. Llegó hasta nosotros trayéndonos su belleza y un aire de grata renovación al ser la primera companion de color en la serie: una estudiante de medicina aventajada y decidida capaz de tomar la iniciativa el día que los Judoon secuestraron el  “Royal Hope Hospital”, para llevarlo directamente a la Luna captando rápidamente la atención del Doctor.

Y su historia, como el inicio de esas grietas que acaban partiendo un corazón por la mitad, empezó con un beso… eso beso donde  los Judoon captaron rápidamente el ADN de un alienígena impregnado en sus labios, el beso que encendió de pronto un amor que jamás fue correspondido.

Y es que el vacío que dejó Rose pesaban más que dos supernovas, casi tanto como la soledad y el egoísmo del propio Doctor al necesitar tener alguien a su lado, una persona capaz de seguir sus enrevesados razonamientos y que fuera de su mano en cada una de sus aventuras. Pero Martha Jones  jamás resultó ser esa companion novata y dócil que muchos creíamos en un principio, las companions de la era Russell T. Davies deslumbran siempre por su fuerza y su liderazgo… Martha fue la mujer que salvó la Tierra: predicó la fe en el Doctor como en un cuento de hadas a lo largo y ancho de este planeta mientras éste y su familia estaban bajo el sometimiento del Amo, fue la reina de Freedonia para William Shakespeare, y la poseedora de la memoria del Doctor en “Family of Blood”, mientras lo veía encarnado en una vida humana enamorándose de una mujer que, por supuesto, no era ella… y sobre todo, Martha Jones ha sido la única companion capaz de decir “No” al Doctor: no a más viajes y no al seguir viviendo junto a alguien que jamás podrá verla de otra forma, más que de compañera de viaje a bordo de la Tardis.

Martha quedará por siempre en nuestra retina como esa mujer valiente que ante todo supo hacer una cosa: sobrevivir. Salvó al mundo y también a sí misma, porque el Doctor, tal y como dice la leyenda, es como el fuego, el hielo y la ira…arde en el centro del tiempo y puede ver girar el universo. Martha escapó de él y prosigue en esta humilde aventura que llamamos vida al lado de la UNIT y en compañía de su marido, ya saben… Mickey Smith.

DONNA NOBLE

Con el recuerdo de blanco

Escrito por Taimar Alves

Donna Noble (Catherine Tate) irrumpió vestida de blanco en Doctor Who con la misma brusquedad con la que se expresa. Directamente teletransportada al interior de la Tardis en el especial de navidad de 2007, Donna tuvo que esperar toda una temporada para poder convertirse en companion, pero no tuvo problemas en hacerse hueco rápidamente gracias a su huracanada personalidad. Cotilla, irreverente y a veces insoportable, esta pelirroja nos acabó conquistando por una razón esencial: todos nos reíamos con ella. Donna aportaba diversión y por ello la queríamos, pero lo que la hacía especial era otra cosa, más terrenal: fue la única companion moderna que no ha tenido ningún atisbo de romance amoroso con el Doctor. Con ella tal vez no sentimos las mariposas que te invaden con el primer (y segundo, y tercer) amor, pero sí la calidez, confianza y estabilidad que da una verdadera amistad. Además, junto con ella llegó uno de los mejores secundarios: su adorable abuelo. En su corta aventura, visitó lugares como la antigua ciudad de Pompeya o una librería abandonada, conoció a Agatha Christie, a River Song, a Martha Jones, a la hija de El Doctor, a los Oods o a los Santoram y, por supuesto, combatió a los Daleks, convertida en mitad humana, mitad Señor del Tiempo, salvando a todo el universo.

Cuando sus hazañas pasen de boca en boca, Donna ojeará revista de cotilleos mientras habla de trivialidades por el teléfono móvil, ajena a su pasado con el Décimo Doctor. Sus recuerdos desaparecieron, pero su recuerdo no. Su recuerdo seguirá presente en todos nosotros. Hasta en la galaxia más lejana.

LOS POND

Los suegros que esperaron

Escrito por Víctor Bernal

-What’s your name?

-Amelia Pond

-That’s a brilliant name!, like a name in a fairy tale!

Si algo hemos de agradecer a Steven Moffat en su vinculación con Doctor Who son, sin duda, sus personajes femeninos. Desde Sally Sparrow, en Blink, hasta Clara Oswald, pasando por River Song y, por supuesto, Amy Pond.

Desde que la conocimos de niña, Pond, aún Amelia, se descubrió como un personaje carismático y valiente y, cinco minutos o doce años después, la Pond adulta, ya Amy, no solo conservaba ambas virtudes, sino que había añadido dos piernas kilométricas y un novio con cara de bobo. Rory, aparte de mostrarse como la excusa perfecta para impedir ese ya desgastado tono romántico entre companion y Doctor, nos ganó a todos en su papel de Último Centurión en el season finale de la quinta temporada.

La sexta temporada fue la más relevante para el ya matrimonio Pond, que ya es decir tras salvar a una ballena espacial, cruzarse en el camino de los Weeping Angels, volver ambos de la muerte, perder la infancia esperando al Doctor y pasar 1894 años plantado junto a una caja enorme de piedra. Pero es en su segunda etapa en la que Amy, tras, opinión personal, uno de los mejores arcos narrativos de la serie (la lucha contra El Silencio), se desvela embarazada de una hija que quedará para siempre unida al Doctor. Melody Pond, secuestrada desde antes de nacer por Madame Kovarian, ya había cruzado su camino con el Décimo Doctor y lo haría aún más a menudo con el Undécimo, aunque nosotros aún no lo supiéramos.

Karen Gillan (Amy) y Arthur Darvill (Rory) dijeron adiós en un cementerio de Nueva York en septiembre de 2012. O quizá fue en los años 30. No los hemos vuelto a ver y parece poco probable que aparezcan al estilo de Rose Tyler o Martha Jones, lo que es al mismo tiempo un alivio y una pena. Pero, si algo puede ser recordado, puede volver. Así que no olviden a los Pond. Yo la recuerdo a menudo. Los. Los recuerdo.

RIVER SONG

The impossible companion

Escrito por Antonio M. Arenas

Cuando vimos aparecer a River Song (Alex Kingston) por primera vez, embutida dentro de un premonitorio traje de astronauta en el episodio doble de la cuarta temporada Silence and the Library/Forest of the Dead, aún no podíamos saber -ni siquiera intuir- las connotaciones que su llegada podría causar en la serie. El personaje de River Song es la piedra Rosetta que fundamenta el Doctor Who de Steven Moffat, el que da sentido a su planteamiento narrativo y disfruta perdiéndolo al mismo tiempo. Suyo es el personaje y suya es la ocurrencia de situar su particular historia de amor imposible en una línea temporal inversa. Y es que cuando el Doctor conoce a River en la biblioteca, desvelándole su nombre y aportando pistas sobre su futuro juntos, es la última vez que ella le verá en vida, pero ni mucho menos la última que se encontrarán.

Una paradoja que provoca a lo largo de la serie de Moffat el sentimiento principal del que gozan sus guiones, desconcierto y caos. Para el espectador y también para el Undécimo Doctor de Matt Smith, que en más de una ocasión necesitarían echar un vistazo a esa libreta con forma de TARDIS que lleva River para situar el punto de sus líneas temporales en el que se encuentran. O no, y divertirse con sus inesperados “Hello Sweetie con los que recibe a un Doctor que, en lugar de enamorarse simplemente de ella, descubrirá por qué lo está, hasta el punto de que lo suyo termina (o ya había empezado) en boda. Cargada de una sexualidad hasta entonces rara vez vista en la serie, condenada por matar al Doctor y nacida en la TARDIS, si River Song acaba siendo The Impossible companion es porque a pesar de compartir tiempo y viajes con el Doctor -ella no cesa de hablar de sus encuentros fuera del argumento de la serie- sus líneas temporales están fijadas, les separan o enfrentan constantemente. Su destino y sacrificio inevitable, más que el final, es el eterno descubrimiento de un romance que sigue y seguirá inconscientemente girando, ya sea tomando un picnic en Asgard o visitando Easter Island.

CLARA OSWALD

La chica más importante del Universo

Escrito por Francisco José Díaz Ramírez (Universo Whovian)

Clara Oswin Oswald (interpretada por Jenna-Louise Coleman), o la chica del shuffle, es sin lugar a dudas la compañera de la era moderna que más se parece al Doctor, o al menos al Undécimo Doctor. Un personaje con una avidez mental y una velocidad de palabra que rivalizan con el mismísimo Matt Smith. Como todos los compañeros de la era Smith, el personaje de Clara era un misterio en sí misma, al igual que con Amy el Doctor descubrió en ella un misterio y se empeñó en descubrirlo. Pudimos ver hasta tres versiones de clara durante la séptima temporada; tanto en Asylum of the Daleks, cuando aún no sabíamos que Clara hacia de ella misma, como en The Snowmen, cuando vimos su “primera aparición confirmada” y como durante la segunda mitad de la séptima temporada, pudimos ver que el personaje tenía una personalidad característica que se repetía: alguien que quiere viajar y conocer mundo o universo, con una mente ágil y un tono picaresco que hace bastante contraste con la personalidad inocente e incluso infantil que tiene el Doctor de Math Smith, y que muchos de nosotros a veces echamos de menos en el Doctor. Todas estas cosas hacen que Clara sea un personaje que tiene una personalidad similar y antagónica al doctor al mismo tiempo.

Aunque Clara ya nos ha demostrado estar a la altura de anteriores companions, como Rose o Donna, nos deja la gran incógnita de si seguirá estando al mismo nivel una vez su misterio ha sido resuelto y cómo encajará su personaje en la era Capaldi. Sólo nos queda esperar y recordar que ha sido la chica más importante del universo.

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