La serie clásica: Del Primer al Séptimo Doctor

Escrito por

primer doctor

Escrito por Charles A. R. Byrne (WormHolePro)

Si se comienza a ver la serie clásica una vez conocido el personaje de los nuevas temporadas, quizá lo que más llame la atención sea las extrañas circunstancias en las que se encuentra el Primer Doctor. Por un lado, obviando su aspecto físico de avanzada edad, sorprende la presencia de su nieta, Susan Foreman -apellido tomado del almacén donde aterriza la TARDIS-, a la que acompañarían dos de sus profesores, Ian Chesterton y Barbara Wright, que casi en contra de su voluntad se ven obligados a emprender aventuras con el Doctor. Por otro lado, la propia presencia del Doctor incluso crea más problemas que de los que soluciona, incluso a veces tiene una presencia casi secundaria, envuelta en un halo de misterio y desconocimiento sobre su naturaleza.

El Primer Doctor fue interpretado por William Hartnell, veterano del teatro londinense, caracterizado al personaje desde 1963 a 1966. En su última etapa en la serie, se vio achacado por un empeoramiento de su enfermedad, y sus compañeros de reparto se quejaban que olvidaba líneas de dialogo. La enfermedad y la mala relación con el equipo de producción le obligaron a abandonar la serie, no sin antes sugerir, algo que se convirtió símbolo de la serie, que el personaje se regenerara en otro actor.

Durante las primeras temporadas apenas se adentra en su pasado e historia, no siendo hasta los últimos seriales de su etapa cuando empieza a saberse más de sus orígenes. Al principio sabemos que está huyendo con su nieta y que ha “tomado prestada” una TARDIS, al parecer defectuosa, pues su sistema de camuflaje falla adquiriendo la forma de la sempiterna cabina azul. El Doctor insistía que podrían volver algún día a Gallifrey, se refiere a sí mismo como un exiliado “sin amigos ni protección” y considera a los seres humanos primitivos. Buena parte de la historia primigenia del Doctor se puede ir conociendo a partir de los comentarios del propio Doctor y sobre todo de su nieta.

En el mítico serial donde aparecen los Daleks por primera vez, el Doctor sabotea la TARDIS para tener una excusa con la que explorar la ciudad Dalek del planeta Skaro. Incluso llegó a ofrecer a los Daleks los secretos de la TARDIS para mantener a salvo a su nieta Susan. En otro serial, al fallar nuevamente la TARDIS, acusa a Barbara e Ian como saboteadores, insistiendo en que estaban intentando chantajearlo para que les llevara de vuelta a casa. Tal como se puede apreciar, su personalidad inicial mostraba a un Doctor arisco, gruñón, aunque compartía un lazo emocional muy profundo con su nieta Susan, era despiadado y estaba dispuesto a mentir para conseguir sus objetivos. Pero poco a poco su personalidad se fue dulcificando y evolucionando hacia una figura más paternal y familiar, como si se tratara de un abuelo.

La idea inicial de la serie, era que fuera un programa educativo, así que los seriales estaban divididos en dos temáticas que se alternaban; una histórica, viajando en el tiempo a momentos del pasado de la tierra con la pretensión de enseñar historia; y otro de carácter más futurista, con viajes a otros mundos con la idea de enseñar ciencia. Sin embargo, para el final de la segunda temporada se dieron cuenta que las historias de corte futurista eran mucho más populares y el equipo de producción empezó a dejar un poco de lado aquellas de contenido histórico. El debut de los Daleks durante el segundo serial produjo una metamorfosis en el programa, lo que en un principio era una serie para el público infantil se convirtió en un fenómeno nacional. Unos guiones inteligentes y muy ocurrentes tenían la culpa, cargados con nuevos conceptos y desarrollados de tal manera que compensaban los efectos especiales de bajo presupuesto y su teatralidad.

Debido a la reutilización de cromo de las antiguas cintas de celuloide por parte de la BBC, el archivo audiovisual en las filmotecas y videotecas de la BBC se destruyó y reutilizó para grabar otros programas. Muchos de los seriales de las temporadas en blanco y negro de los dos primeros doctores se perdieron. Tras su regeneración, el Primer Doctor volvió a la pantalla para el décimo aniversario del programa en 1973. En esta ocasión William Hartnell apareció brevemente debido a su estado de salud, no pudiendo participar en el rodaje regular, siendo rodadas sus escenas por separado en los Estudios Ealing. Una década después, el actor Richard Hurndall interpretaría al Primer Doctor en el especial del 20 aniversario, ya habiendo fallecido Hartnell.

segundo doctor

Escrito por Dylan Vega (Descubriendo Doctor Who clásico)

La llegada de Patrick Troughton a Doctor Who no debe infravalorarse, ya que se trata, probablemente, de uno de los eventos más importantes de la historia de la serie. Marcó la primera vez que vimos a alguien que no fuera William Hartnell interpretar al Doctor, creando de un plumazo la idea de qué este (entonces) misterioso personaje podía de alguna forma cambiar su apariencia y personalidad. Y si no fuera por ello, la serie no habría llegado a cumplir los 50 años que estamos celebrando actualmente.

Troughton interpretó al Segundo Doctor de 1966 a 1969. Nada más serle ofrecido el papel, consideró necesario desmarcarse de su predecesor, tanto por motivos de respeto como para ofrecerse más libertad como actor. Es así que se creó la costumbre de que la personalidad del Doctor cambie tras cada regeneración, permitiendo a cada actor interpretarle como los responsables de la serie deseen. Y es que el Segundo Doctor no podría ser más diferente con respecto a su predecesor.

Al contrario que el Primer Doctor, el cual, a pesar de suavizarse mucho a lo largo de su etapa, siempre había sido bastante serio, el Doctor de Troughton es mucho más dado a la comedia. Es un personaje más amable, un poco torpe, en apariencia bastante inocente, inofensivo y fácilmente distraído. Pero esto solo es una fachada, escondida bajo ella encontramos al genio de siempre que está en control de la situación, aprovechándose de que sus enemigos suelen subestimarle. Es un Doctor al que el espectador le coge muy rápidamente cariño gracias a sus toques cómicos (en los que ayuda, sin duda, la gran capacidad de Troughton para darnos expresiones faciales verdaderamente memorables) y rasgos característicos como su inseparable flauta o su odio hacia la tecnología.

En cuanto a los acompañantes que encontramos en esta era tenemos primero a Ben (Michael Craze) y Polly (Anneke Wills), heredados del final de la época del Primer Doctor. Son dos londinenses contemporáneos pertenecientes a dos clases sociales muy opuestas. Es su contraste el que hace que funcionen como personajes, ya que por separado no serían muy interesantes. Al cabo de un solo serial, el Segundo Doctor recoge a Jamie McCrimmon (Frazer Hines), un joven escocés proveniente de 1746. Se trata de uno de los acompañantes más míticos de la historia de la serie, en gran parte gracias a la increíble química que compartían Hines y Troughton en pantalla. También es uno de los más duraderos, ya que aguantaría en la serie hasta el final de la era de este Doctor. Pero mientras tanto se alternaron dos chicas más en la TARDIS: Victoria Waterfield (Deborah Watling), una adolescente de la era victoriana, y Zoe Herriot (Wendy Padbury), una científica del futuro. Zoe, en particular, es recordada al funcionar muy bien cómo contraste para Jamie.

A nivel de historias, la época del Segundo Doctor es una de las más creativas de la serie. Para empezar, aunque los Cybermen fueran creados en la última historia del Primer Doctor, The Tenth Planet, es en esta era que se desarrollan plenamente y se convierten en lo que conocemos hoy en día. Son sin duda el gran enemigo de esta encarnación del Doctor, con nada menos que cuatro encuentros en tres años, cada uno acompañado de un nuevo diseño para nuestros cyborgs favoritos.

Los Daleks, en cambio, sólo se encontraron dos veces con el Segundo Doctor. Power of The Daleks fue la primera historia de este Doctor y una de las mejores de estos enemigos en los primeros años de la serie. La otra, Evil of The Daleks, fue diseñada con la idea de echar permanentemente a estos enemigos de la serie, ya que Terry Nation, su creador, se los quería llevar a Estados Unidos para protagonizar su propio programa. Esta serie nunca llegó a existir, pero sí que se escribió un piloto que Big Finish, productora de Audio-Dramas de Doctor Who, adaptó a ese mismo formato hace un par de años bajo el nombre de The Destroyers.

La primera temporada del Segundo Doctor (cuarta histórica) se parece más en estructura a las del primero, con la presencia del último serial histórico, un formato predilecto en los tres primeros años de Doctor Who. Sin embargo, a partir de la Quinta Temporada, esto cambia completamente, popularizando el formato de “Base Bajo Asedio”. Este tipo de seriales se caracterizan por ocurrir en un lugar aislado, ya sea una fortaleza, una base, o una isla, que son atacados por una raza alienígena y cuyos dirigentes son reacios a la presencia y ayuda del Doctor. Aquí se produce la explosión creativa mencionada anteriormente, con la primera aparición de dos enemigos que han vuelto este mismo año a la serie: los Ice Warriors y la Gran Inteligencia. Pero no todo se limita a enemigos, ya que uno de estos seriales, The Web of Fear (del cual cuatro episodios fueron recuperados hace solo unas semanas), introduce a Alistair Lethbridge-Stewart (Nicholas Courtney), más conocido como El Brigadier, que se convertiría en uno de los mejores amigos de El Doctor, conociendo a nada menos que ocho encarnaciones del personaje.

Aún así, un serial se desmarca de esta estructura común en la quinta temporada, The Enemy of The World, del cual sólo se conservaba un episodio hasta que se anunció hace apenas un mes que la BBC había recuperado su integralidad. Merece ser destacado al demostrar las capacidades interpretativas de Patrick Troughton, que no interpreta solamente al Segundo Doctor, si no también al villano, Salamander, consiguiendo distinguir perfectamente a los dos personajes.

Finalmente, la Sexta Temporada varió un poco más los estilos, con solo un serial de Base Bajo Asedio (The Seeds of Death). En esta temporada se realizó el piloto sobre el que se basaría más tarde la era de Jon Pertwee, al crear la organización paramilitar UNIT en el serial The Invasion. La era del Segundo Doctor llegaría a su final con The War Games, que representa una colección de hitos para la serie. Es el serial número 50, la última historia en blanco y negro, la primera aparición de los Señores del Tiempo y, claro está, el final del Segundo Doctor. Es sin duda una de las mejores historias que han pasado por Doctor Who, de recomendable visionado para cualquier fan de la serie.

Patrick Troughton volvería a interpretar al Doctor en nada menos que tres ocasiones, siendo el Doctor que más veces ha vuelto a pasar por la serie tras su marcha. La primera vez fue por el Décimo Aniversario de la serie, The Three Doctors (1973), ocasión en la que se cruzó con El Primer y el Tercer Doctor. Volvió también para el Vigésimo Aniversario, The Five Doctors (1983), donde también pudimos ver al Primer, Tercer, Cuarto y Quinto Doctor. Su última aparición, junto con Frazer Hines recuperando el papel de Jamie, se produjo en The Two Doctors (1985), junto al Sexto Doctor.

No podemos acabar este repaso por la trayectoria de Patrick Troughton por Doctor Who sin comentar que su encarnación es la más afectada por la pérdida de prácticamente 100 episodios de la era en blanco y negro de la serie que se produjo en los años 70. La BBC, al considerar la televisión como un medio pasajero, no pensado para múltiples visionados, grabó sobre viejas cintas de la serie, eliminando las únicas copias que existían en ese momento. Por ello, para disfrutar de prácticamente la mitad de los episodios del Segundo Doctor tenemos que recurrir a reconstrucciones o Audio CDs. Es una verdadera pena, ya que es un Doctor memorable, que además es perfecto para introducir a seguidores de Matt Smith a la serie clásica, ya que éste se inspiró en la encarnación de Troughton para dar vida al Onceavo Doctor.

tercer doctor

Escrito por Sofía Izquierdo (Destornillador Sónico)

La tercera encarnación del Doctor es un científico a la vez que elegante hombre de acción. Todo un dandi con traje de terciopelo y camisa con chorreras. Su historia comienza al final de The War Games, cuando los Señores del Tiempo condenan al Segundo Doctor (Patrick Troughton) a cambiar de aspecto por interferir en los asuntos de otras razas del Universo, siendo exiliado a nuestro planeta sin poder viajar por el tiempo y el espacio. En la Tierra, el Tercer Doctor encontrará al Brigadier Lethbridge-Stuart (Nicholas Courtney) que en su segunda encarnación conoció en The Invasion. El Doctor ayudará a UNIT a derrotar a la Conciencia Nestene y a sus Autons, colaborando después como asesor científico. UNIT es una organización militar internacional que defiende la Tierra de amenazas alienígenas, su colaboración se extenderá a sus sucesivas encarnaciones, pero ya no será tan estrecha como lo fue con el Tercer Doctor.

En UNIT, el Doctor colabora con el Brigadier y otros oficiales, los más regulares serán el Sargento Benton (John Levene) y el Capitán Mike Yates (Richard Franklin). No reconoce la autoridad, teniendo algunas diferencias con la mente militar del Brigadier, especialmente tras Doctor Who and The Silurians, debido a la orden de destruir la base silurian después de que el Doctor ya no los considerara una amenaza tras pactar con ellos; en una escena muy similar a la que protagoniza el Décimo Doctor en La Invasión Navideña, cuando Harriet Jones manda destruir la nave Sycorax.

En sus primeros tiempos de estancia en la Tierra, Liz Shaw (Caroline John) es su companion, desplazándola como asesor científico de UNIT. Liz era presentada como escéptica y muy racional; lejos de anteriores compañeras, que eran el estereotipo de chica asustadiza que daba pie con sus preguntas a que el Doctor demostrara su conocimiento superior. Liz abandonará UNIT para proseguir su carrera, frustrada por sentirse desplazada y señalando que el Doctor únicamente necesitaba una asistente que le pasara los tubos de ensayo y que le dijera lo genial que era.

Tras la marcha de Liz se le asigna una nueva asistenta al Tercer Doctor, Jo Grant (Katy Manning). El guion la presentaba con nulo conocimiento científico, ya que había conseguido el puesto en UNIT debido a que su tío, que trabajaba en Naciones Unidas, había movido algunos hilos. Ingeniosa y propensa a los accidentes, estaba más en la línea de las antiguas compañeras. Jo encontraba problemas con facilidad, necesitando al Doctor como protector. Dejó UNIT tras los acontecimientos de The Green Death, donde se promete con Clifford Jones. Biólogo y ecologista, Jones es presentado como una versión terrestre y joven del Doctor. El Doctor sentirá profundamente su marcha. Las tres temporadas en las que se mantuvo Katy Manning, Jo se convirtió en una de las compañeras más recordadas de Doctor Who.

El reemplazo de Jo fue una vuelta al modelo de mujer inteligente, el personaje de la periodista de investigación Sarah Jane Smith (Elisabeth Sladen), con el paso de los años una de las companions más populares. Apasionada defensora de los derechos de la mujer, como demuestra en The Time Warrior o en The Monster of Peladon, su inteligencia no provenía tanto de su conocimiento como de su perspicacia; no es un cerebrito como Liz, pero tampoco es tan inocente como Jo. Aunque era muy independiente, el Doctor debía en ocasiones acudir a salvarla.

El principal activo de este Doctor es su agudeza mental, aunque tiene otras cualidades que le diferencian. Interesado en la tecnología y la ciencia, se enfada a menudo por lo limitado de la tecnología terráquea de la época. Disfruta construyendo aparatos, aunque sus inventos no funcionen adecuadamente a la primera y tenga mejorarlos. Su pasión por los coches le lleva a modificar un roadster amarillo llamado Bessie, que le acompañará en muchas de sus aventuras, como a inventar el Whomovile, un vehículo de corte futurista. En esta época el Doctor amplía su conocimiento de la TARDIS, llegando a desmontarla casi al completo para intentar que funcione, utilizará más profusamente el destornillador sónico y hará gala de su Aikido Venusiano.

En The Three Doctors, episodio especial por el décimo aniversario de la serie, coopera con sus anteriores encarnaciones para derrotar a Omega, que en un intento de salir del universo de antimateria en el que lleva milenios debido a un accidente, amenazaba todo el Universo. Los Señores del Tiempo deciden perdonarle y le permiten que empiece a viajar de nuevo, aunque siempre lo hará regresando a la Tierra.

Durante la octava temporada, el Amo se une a la dinámica de las historias en la Tierra con UNIT. Interpretado magistralmente por Roger Delgado, el Amo es un Señor del Tiempo renegado que, a la manera del Moriarty en Sherlock Holmes, se convertirá en un implacable enemigo del Doctor, creándose una relación en la que se respetarán y admirarán mutuamente. Encantador a la par que malvado y manipulador; se aliará con diversas especies alienígenas intentando crear el caos para obtener beneficio propio.

Para su despedida, el Tercer Doctor emprende una parábola budista, se dirige al corazón de una montaña donde afronta los demonios de su ego, quedando expuesto a una gran cantidad de radiación mientras intenta detener a las Ocho patas de Metebelis III. Tambaleándose, se topa con la TARDIS, que encuentra su definitivo camino a la Tierra.

La interpretación de Jon Pertwee convence, como lo hacen las de los buenos doctores. Siempre dispuesto a ser encantador, aunque esté rodeado de amenazas, el Tercer Doctor reduce la explicación técnica de sus hazañas a un par de frases mágicas, dichas de modo que nadie se atreva a contradecirlo. Generalmente serio, encantador y arrogante, aunque rodeado en ocasiones de situaciones cómicas, tuvo la mayor audiencia de lo que la serie había obtenido hasta ese momento. Su regeneración significó que Doctor Who siempre puede estar acorde con los tiempos; ese fue el triunfo del Tercer Doctor de Jon Pertwee, ser un Doctor de su época.

cuarto doctor

Escrito por Charles A. R. Byrne (WormHolePro)

Si el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los otros lados, ¿por qué es un ratón cuando gira?

Con esta frase, que marca bastante bien su carácter, hacía entrada Tom Baker como encarnación del Doctor. De personalidad a veces impredecible, por momentos tan distante que acentuaba su naturaleza alienígena, su interpretación contiene momentos de burlesca chispa fantasiosa y humor -cuanto menos- excéntrico, impregnados por una característica sonrisa maníaca. El cuarto Doctor continuaba teniendo un fuerte código moral, muestra una profunda candidez al considerar a los companions como sus mejores amigos y se esfuerza en cierta forma en complacerlos, e incluso en preocuparse por ellos, pero tiene un componente  sombrío que lo diferenciaba de sus encarnaciones anteriores.

El Doctor ha tenido diferentes companions a lo largo su etapa; durante unos seriales fue acompañada Leela, una primitiva de gran inteligencia pero nada sofisticada, que a modo de alumna iba aprendiendo del Doctor y parecía no tener problemas para comprender conceptos avanzados. La idea del Doctor era poder “civilizarla”, sin embargo Leela poseía una gran fuerza de voluntad, lo que le permitía seguir con su comportamiento salvaje. Otra característica que destacaba en ella era el escaso vestuario de cuero que vestía, gracias al que los “papás” vieron la serie en compañía de sus hijos pegados a la pantalla.

Otra de su acompañantes en la TARDIS fue Romana, abreviatura de Romanadvoratrelundar, es la segunda de los dos únicos miembros de la raza del Doctor que viajan con él en la serie original. La otra fue su nieta Susan Foreman. Durante su aparición tuvo su propia regeneración, con cierta controversia entre fans. Comienza siendo altiva y algo arrogante, mirando por encima del hombro al Doctor al que no considera su igual, pero su personaje va evolucionando hasta convertirse en la recurrente damisela en apuros. Con su segunda regeneración ella adquiere una relación mucho más íntima con el Doctor que su predecesora, hasta el punto que algunos fans asumieron una relación romántica entre ambos, algo que nunca se vio en pantalla. Su relación es tan próxima que ella adquiere mucho de los tics del Doctor e incluso empuña su propio destornillador sónico. Al final se marcha junto al perro robótico K-9 para seguir su propio camino en el universo paralelo del E-Espacio.

Si habéis leído bien, perro robótico. K-9 fue adquirido por el Doctor durante uno de su viajes y tuvo incluso varias encarnaciones. En los seriales donde aparecia demostró cierta utilidad, ya que portaba una poderosa arma laser en su nariz y disponía de un vasto conocimiento enciclopédico al igual que una enorme inteligencia informática. Este perro robótico llegó incluso a tener su propia serie, un spin-off llamada K-9 and Company (1981). Pero su andadura fue corta, tan sólo se emitió un episodio piloto donde el perro robótico aparece junto a otra antigua acompañante del Doctor, Sarah Jane Smith.

Qué decir de Sarah Jane Smith. La companion más famosa y conocida de toda la serie clásica ya había ejercido este papel con el Tercer Doctor, pero es a raíz de los seriales de esta etapa cuando se vuelve otro de los iconos de la serie. Presentada inicialmente como una periodista de investigación, encendida feminista, logró infiltrarse en UNIT fingiendo que era su tía, Lavinia Smith, una famosa viróloga, acabando en el interior de la TARDIS. A partir de este momento empezará a colaborar con la organización secreta acompañando al Doctor en su viajes. Tiempo después, cuando el Doctor recibe una llamada para que regrese a su planeta natal, Gallifrey, toma la decisión de dejarla de nuevo en su casa. ¿El motivo? La renuncia de la actriz, Elisabeth Sladen al considerar que su personaje cada vez se estaba volviendo más insulso y plano. La relación con Sarah Jane Smith fue de autentica amistad, con implicaciones más profundas que las relaciones que había tenido con otras acompañantes hasta aquel momento. Incluso lo afirma el Décimo Doctor en el episodio School Reunion, en el que pese a haber pasado tantos años se muestra a Sarah todavía afectada emocionalmente por la separación

Y por último, en este repaso de los que han compartido vivencia con el cuarto Doctor, además de algunos otros que se quedan en el tintero, se encuentra uno de esos personajes recurrente sen la serie clásica: El Brigadier Sir Alistair Gordon Lethbridge-Stewart. De nombre rimbombante, fue uno de los fundadores de UNIT, una suerte de organización internacional dedicada a la defensa de la Tierra de posibles amenazas alienígenas. Interpretado durante más de 20 años por Nicholas Courtney, fue uno de los personajes secundarios más populares de la serie. Durante el episodio La boda de River Song, el Undécimo Doctor telefonea a la enfermería de Sir Alistair para que se prepare para un viaje, pero una enfermera le dice con pena que el Brigadier ha muerto en paz “hace unos meses”, recibiendo así su merecido homenaje. Durante el episodio El poder de tres  e presenta a la hija del brigadier, Kate Stewart, que trabaja como asesora científica de UNIT. Kate ya había aparecido en un spin-off sin licencia de 1995 titulado Downtime, donde también aparecían el Brigadier y Sarah Jane Smith.

Durante la etapa correspondiente a las peripecias de este Doctor, la más prolífica, se pueden encontrar si cabe los mejores seriales de toda la historia de la serie. Cuando la ciencia ficción vivía una de sus mejores épocas, de la plumas de los guionistas surgieron episodios míticos. Recurriendo a una fuerte temática de terror gótico, creando intensas historia muy enmarcadas en la producciones de la Hammer, mientras la serie continuó haciendo uso de el sentido del humor e introduciendo nuevos conceptos propios de la ciencia ficción. Aunque con el paso de los seriales la calidad de los guiones fue decayendo, se recurre a un extraño  humor sombrío por parte del Doctor y elementos surrealistas, incluso oníricos, así como saltos temporales. El final de la etapa se caracteriza por llegar a ser muy sombría, casi siniestra. La decadencia y muerte son elementos casi constantes en las historias, con la inclusión de un heraldo de la muerte del cuarto Doctor. Durante el periodo del Cuarto Doctor las historia no suelen recurrir a los conocidos enemigos recurrentes de las etapas anteriores. Los Daleks nada más aparecieron dos veces y los Cybermen sólo tuvieron un serial. Pero por su parte se incluyeron nuevas líneas argumentales, estableciendo gran parte de la mitología en torno a la relación de los Señores del Tiempo y el planeta Gallifrey, convirtiéndose en elementos esenciales durante el resto de la serie clásica, proyectando su influencia aún en la serie actual.

El cuarto Doctor traspasó las barreras de la serie hasta formar parte la cultura popular. Es sin lugar a dudas la encarnación más conocida y la más longeva en pantalla de toda la historia, con un total de 181 episodios, logrando ser el primero en ser emitido en los EEUU. Su excéntrica forma de hablar, el uso de una infinita cantidad de trastos aparentemente inútiles que aparecían de sus bolsillos o su particular forma de vestir, en concreto esa absurdamente larga bufanda multicolor, le convirtieron en un icono rápidamente reconocible en cualquier medio, recordado en otras series como Los Simpsons, Robot Chicken, Futurama o American Dad.

quinto doctor

Escrito por Antonio M. Arenas

Si algo hace reconocible por encima del resto a cada Doctor es sin duda su atuendo, algo que se agudiza desde el tercero de ellos. A partir de entonces la serie ha tratado de diferenciar su personalidad con un traje o accesorios llamativos, pero para lograrlo el quinto no lo tuvo tan fácil. A consecuencia de una problemática regeneración, el Quinto Doctor (Peter Davison) sufre un divertido trastorno de personalidad en el episodio con el que da comienzo su etapa, titulado Castrovalva. Tras una persecución policial y con The Master al acecho, mientras se despoja de la ropa tan característica e icónica de Tom Baker, Peter Davison comienza a delirar perdido en la TARDIS, interpretando diálogos de antiguos doctores, confundiendo companions y la realidad con los recuerdos de sus aventuras. Con esta estrategia la serie afrontaba con honestidad lo difícil que supondría para el Quinto Doctor -como para la misma Doctor Who- continuar el legado de su predecesor, el de mayor extensión y éxito de la historia. Hasta que la propia TARDIS, tras sus puertas y laberintos, presenta su famoso traje de jugador de cricket colgado en una percha, como si siempre hubiera estado allí esperándole. En ese momento el Doctor también descubre la flauta que pertenecía al Segundo Doctor, pero nada convencido por su sonido, acaba decidiéndose al agarrar una pala de cricket. Por fin el Quinto Doctor se había encontrado a sí mismo.

Su personalidad es la más apacible de todos los que han dado vida al personaje. Calmada y cautelosa, carece de pretensiones de grandeza y no hace alardes de su inteligencia ni conocimientos. Para ser sinceros, tampoco podíamos esperar encontrar un violento hombre de acción ni un presuntuoso erudito en un Doctor que lleva colgada una rama de apio de la solapa. Muy afectado por la pérdida del companion Adric en el episodio Earthshock, su vulnerabilidad también se demostraba al usar gafas para leer y convertirse en el primero de los Doctores que renuncia a utilizar el Destornillador Sónico. Una herramienta de la que los guionistas se desprendieron, ya que solucionaba con demasiada facilidad las tramas, no volviendo a ser usada hasta la película del Octavo Doctor.

Durante su etapa, el Quinto Doctor tuvo la fortuna de protagonizar el especial en celebración del vigésimo aniversario de la serie. The Five Doctors continuaba la idea del anterior episodio conmemorativo, The Three Doctors, trayendo de vuelta a los anteriores doctores con una aventura como excusa. Literalmente, ya que todos ellos eran teletransportados a un planeta extraño por un desconocido villano. Una empresa que para los creadores no resultó tan fácil como parecería, si es que parecía posible. El fallecimiento de William Hartnell años atrás provocó la llegada de Richard Hurndall en sustitución del Primer Doctor, mientras que la negativa de Colin Baker de aparecer se solucionó a través de la inclusión de una trama paralela con escenas de un episodio no emitido. La decisión no tenía ningún tipo de sentido y el episodio sufre cierta irregularidad narrativa por su culpa, pero la emoción por ver de nuevo a los Doctores junto a sus companions, Sarah Jane, el Brigadier e incluso The Master, compensan sus carencias.

Peter Davison seguramente no será el más recordado de los Doctores por el público, pero sí lo es de alguien todavía más importante, él mismo, el propio Décimo Doctor. En Time Crash, mini-episodio realizado para Children in Need en 2007, y situado entre el final de la tercera temporada y el comienzo de la cuarta, Tennant se encuentra de repente manejando la TARDIS junto al Quinto Doctor, que confundido no sabe cómo ha llegado hasta allí, provocando una paradoja que pone en peligro al universo. En ese entrañable y emotivo encuentro el Décimo Doctor le revela, justo antes de despedirse, que siempre fue su Doctor. Un homenaje perfecto y sentido para una de las encarnaciones de Doctor Who menos reconocidas.

sexton doctor

Escrito por Charles A. R. Byrne (WormHolePro)

Con Colin Baker los ochenta llegaron a Doctor Who. Elegido como sucesor de Peter Davison, era el único Doctor que apareció antes en la serie interpretando otros papeles. Su primera aparición como Sexto Doctor fue en los últimos minutos del serial The Caves of Androzani y se alargó durante tres temporadas entre los años 1984-86. Este periodo se vio interrumpido durante un periodo de 18 meses a causa de un hiato que sufrió el actor, alejándolo de la pantalla, aunque continuó con varias historias radiofónicas. Como resultado, el suyo fue el Doctor con el paso más breve en toda la historia de la serie.

Quizás lo más destacable de esta encarnación del Doctor es su rimbombante atuendo. Su paraguas arcoíris y la ropa con diseños multicolores chillones, que pretendían reflejar su personalidad volátil. Colin Baker propuso que su Doctor vistiera de negro, para insinuar la personalidad oscura de su personaje, pero al final los productores optaron por el traje que tanto ha dado que hablar. En cuanto a su personalidad, se comportaba de forma egoísta e impredecible, dado a frecuentes cambios de humor, actitudes maniáticas y carácter petulante. Aunque a la vez se mostraba elocuente, apasionado y continuaba teniendo un gran sentido moral. Pese a ello, solía ningunear a sus companions, en especial a Peri Brown, quien compartió las diferentes personalidades que tuvo el Doctor entre su quinta y sexta encarnación.

Durante esta etapa, los episodios se vuelven hacia un tono más sombrío, cercanos a los de los primeros tiempos de la serie. Los seriales cambian, se acorta el número de episodios y aumentan el tiempo de duración de veinte a cuarenta y cinco minutos. Empiezan a aparecer temas más oscuros que son resueltos con más violencia de la habitual, con personajes que llegan a ser incluso desagradables y con tramas más próximas al 1984 de Orwell. Hay una escena durante la presentación del Doctor donde es inusualmente violento, incluso intenta estrangular a Peri inconscientemente antes de regenerarse completamente y recobrar todos sus sentidos. La intención era crear un Doctor que gradualmente fuera revelando su alma y buen corazón.

Durante esta etapa vuelve a la serie The Master, así como los Cybermen, los eternos e infatigables Daleks e incluso los Sontarans. Como novedad, el Doctor tiene una aventura con la participación de su segunda regeneración, en un serial ambientado y rodado en Sevilla. Además, se presentan a nuevos personajes como la Señora del Tiempo, Rani, que se convierte en una suerte de némesis del Doctor.

Continuando con el tono oscuro de las historias, llega un momento en el que Peri llega a ser asesinada en uno de los seriales, al ser cruelmente utilizada como sujeto en experimentos en trasplantes de cerebro. Debido a esto, y al robo de los secretos de los Señores del Tiempo, el Doctor fue sometido a juicio por su propia raza. El fiscal del juicio, el Valeyard, mantenía un maléfico secreto que fue desvelándose poco a poco durante la trama de la última temporada. Como resultado se creó una paranoia mental que cambió la línea temporal del Doctor.

Las causas de su siguiente regeneración no quedaron del todo claras. La TARDIS sufre un ataque por parte de Rani, donde resulta herido el Doctor, dando pie así a la llegada del Séptimo Doctor, aunque la verdadera causa de la regeneración nunca ha sido revelada en pantalla. El final abrupto de esta etapa hay que encontrarlo en la mala relación entre el productor Michael Grade y Colin Baker. Era notorio que para el productor Colin Baker no era de su agrado, lo que empezó a crear grandes tensiones y problemas, generando el desencanto de Colin Baker, terminando antes de tiempo la participación que había firmado para cuatro años. Pese a todo, se le ofreció a Baker la oportunidad de aparecer en los cuatro primeros episodios de la temporada 24, pero él rechazó la oferta, como también participar en la escena de regeneración en la que aparecería el siguiente Doctor.

septum doctor

Escrito por Antonio M. Arenas

El de Sylvester McCoy fue un Doctor inusual, caracterizado en dos etapas (una primera cómica y una segunda cada vez más oscura) por sendos trajes de diferente color que simbolizaban su compleja personalidad. Y probablemente por ello, pese a ser el último de la era clásica sigue siendo considerado como uno de los favoritos. La polémica marcha de Colin Baker de Doctor Who trajo consigo cambios no sólo de intérprete, sino de guionistas y showrunner. En dos años y tres temporadas al frente, Andrew Cartmel no consiguió el éxito suficiente para mantener la serie, pero sí logro convertirla en un entretenimiento audaz y crítico con los problemas de la sociedad de la época, rodeado de jóvenes guionistas que desarrollaron episodios de carácter político y cierto calado anti-Thatcher. Además, progresivamente abandonó el tono familiar a través del cambio del Doctor, que conforme pasaban los episodios perdía sus cualidades amables y bufonescas para desvelar un lado oscuro, logrando que Doctor Who fuera una serie incómoda tanto para el espectador como seguramente para los intereses de la BBC.

Sin tiempo para explicaciones ni oportunidad de mostrar la muerte de Colin Baker, que rechazó la invitación para aparecer en los cuatro primeros episodios del nuevo Doctor, Time and the Rani fue el primer episodio de Sylvester McCoy. Su regeneración se produce debido a un ataque de la poderosa Señora del Tiempo Rani a la TARDIS, que durante el episodio, se aprovechará de la amnesia del Séptimo Doctor para utilizarle con fines malignos, mientras McCoy da rienda suelta a un catálogo de muecas, diálogos absurdos, resbalones y caídas al más puro estilo slapstick que rememoran los mejores momentos cómicos de la serie. Aún con el colorido traje de Colin Baker puesto, los cambios que trajo consigo el regreso de la serie tras un año alejada de las pantallas no fueron del gusto del espectador, pese al intento a lo largo de la temporada de recuperar en cierto modo la esencia de Doctor Who, como su curiosidad y capacidad didáctica.

Ya con su traje beige, bufanda y corbata de cachemir y un jersey repleto de interrogaciones -detalle introducido en la vestimenta del Cuarto Doctor que con el paso de las regeneraciones se hizo más visible, llegando hasta el punto de que incluso el puño del paraguas del Séptimo Doctor tiene forma de interrogación-, había que encontrar una nueva compañera para el Doctor. El paso de Mel, la última companion de Colin Barker, recordada por sus calentadores y personalidad más propia de de un cásting de Fama, fue bastante breve. En el episodio Dragonfire el Doctor viaja a la colonia comercial Iceworld, donde conoce a Ace, una camarera de 16 años cuya personalidad anticipaba el cambio que se produciría en la serie. Con un pasado rebelde y de carácter más independiente, su nueva companion era capaz de llevar armas y de enfrentarse a cualquier enemigo, cubriéndole desde entonces la espalda al Doctor hasta el final de su etapa. Él la tratará como a una alumna más que una simple compañera de viajes. Retomando el concepto educativo del principio de la serie, le enseñará nociones de los lugares que visitan y tratará de darle la educación que nunca tuvo.

Pero Doctor Who no sería Doctor Who sin los Daleks. La conmemoración del 25 aniversario de la serie se celebró con Remenbrance of the Daleks. Ambientado en la época (1963) y el escenario (Totter’s Lane) en los que se desarrolló el primer episodio histórico de la serie, el episodio está repleto de guiños a los primeros doctores y sus companions. Ace y el Doctor luchan contra los Daleks tratando de custodiar la Mano de Omega, desembocando en un enfrentamiento final con Davros, el Emperador Dalek. Con este especial, y un año después de su regreso, la serie parecía volver a reencontrarse con su público. A lo que también ayudaría el regreso de caras conocidas como el mítico Brigadier, que en el episodio Battlefield acompaña al Doctor tratando de resolver la paradoja que se produce durante una batalla entre caballeros del Rey Arturo con tecnología futurista. Por faltar no faltaba ni Bessie, su fantástico coche amarillo.

Fantasmas, circos ocultos, Cybermen… la serie de Cartmel no renunció al componente fantástico que hizo popular Doctor Who, pero supo acompañarlo de una perspectiva comprometida con su tiempo. Episodios como The Happiness Patrol se pueden interpretar como fuertes críticas al gobierno de Margaret Thatcher. Mismamente, la villana Helen A. era un trasunto de la Dama de Hierro. El Doctor para vencerla necesitaba unir en rebeldía a los drones que trabajan en las fábricas y minas, mientras en aquella época no paraban de producirse huelgas mineras e industriales frente a la injusticia de las políticas del gobierno británico. No sabemos si por su tono político, el descenso de las audiencias o la oscuridad que revelaba un Séptimo Doctor que acabó vistiendo de negro en consonancia con su personalidad tenebrosa, la BBC dio por concluida la serie -sin final ni regeneración- en diciembre de 1989. De hecho, no llegó a ser oficialmente cancelada, pero su parón se prolongó en el tiempo durante tantos años que salvo en apariciones televisivas ajenas al universo oficial, material expandido y audiolibros, Sylvester McCoy tuvo que esperar hasta 1996 para despedirse del personaje, al comienzo de la considerada película de Doctor Who.

VOLVER al Especial: 50 Aniversario Doctor Who

No Comments

Comentar

— required *

— required *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

CERRAR