Fancine 2013: Humanos, casi humanos y humanoides

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Bajo el título “Humanos, casi humanos y humanoides”, el Fancine agrupó un conjunto de películas cuyos protagonistas sería difícil clasificar entre esas tres etiquetas, pero lo que es seguro es que si fuesen de compras atraerían muchísimas miradas.

El hombre elefante (David Lynch, 1980)

Con El Hombre Elefante (David Lynch, 1980) convendría cambiar el tiempo verbal: él sí que las atrajo en la Inglaterra victoriana. La existencia de un monstruo deforme no es nada placentera, pero lo es mucho menos si el desgraciado vive en una sociedad en la que exhibir rarezas en un circo no sufre un rechazo unilateral. John Merrick tuvo que clamar por su condición humana en medio de la estación de tren de Londres porque nadie podía reconocerle como uno más, ni con la más imaginativa de las mentes. Hay quien dice que el cada minuto dormido es un minuto perdido. Para John Merrick era todo lo contrario. Dormir era ser como los demás, era vivir, y eso fue lo que le mató.

Antes de que alguien tradujese el título de Godfellas en España, ese “one of us” siempre era recordado como la proclama por excelencia de los marginados. Esos bastante similares a los que ayudaban a John Merrick en la película de David Lynch, y que Tod Browning había retratado con tanta crudeza allá por el año 1932. Aún reclutados como fenómenos de feria, todos esos Freaks se unían irremediablemente en una sociedad de protección mutua frente a las amenazas de un mundo que no les entendía. Y no solo era el mundo de la ficción. Cuentan que el director de la película se sentó a comer con todos estos “casi humanos” y tuvo que salir de la habitación en medio de la velada para vomitar.

El vómito del asco era muy diferente del vómito de la supervivencia. Ese era el método de regurgitar alimentos de Jeff Goldblum, convertido en la Brundle-mosca, una monstruosa mutación genética que venía a mostrar los peligros de una carrera tecnológica demasiado vertiginosa. En The Fly (remake de la versión de 1958, dirigida por Kurt Neumann) David Cronenberg también habla del aislamiento, de cómo ser diferente puede llegar a significar la muerte. No ser nada. Lo plantea muy bien el personaje de Seth Brundle cuando se inicia su metamorfosis. Está cambiando, pero él solo piensa en enfermedad, en muerte. “¿Me estoy muriendo?”.

La mosca (1986-1958)

Humanos, casi humanos y humanoides. Moscas, elefantes y lombrices humanas. Dormir, transformarse, morir.

Acabada la proyección de La Mosca un espectador comentaba con sus amigos qué le había parecido la película. No era una disgresión sobre la moralidad de Cronenberg, el maquillaje o los planos secuencia. El interlocutor A exponía a los interlocutores B y C su teoría sobre el tele-transporte y argumentaba que para transportar la materia haría falta un disco duro “de aquí a la luna” según sus propias palabras. Este es el tipo de público que acude al Fancine. Al fin y al cabo, ser diferente tampoco está tan mal.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=mmb7TU0OrOI]

 

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