A la contra: ¿El mejor cine se hace en televisión?

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¿Cuál es tu serie favorita? La respuesta a esta pregunta es cada vez más complicada, pocos pueden elegir sólo una, año tras año se suman nuevas candidatas a una lista que parece no tener fin y que resulta complicadísimo ordenar. Lo que es seguro es que en la mayoría de los casos la elegida no tiene más de 10 años. ¿Es la ficción televisiva mejor que nunca? De un tiempo a esta parte se viene celebrando la llamada “edad dorada de la televisión”, una fiebre de la serie fruto de la cantidad y calidad de las ficciones que llenan nuestras pequeñas -y móviles- pantallas de la mano de HBO, AMC, BBC y demás tríos de siglas. El fenómeno Breaking Bad que vivimos el año pasado sirve de ejemplo, pero es sólo la punta de un iceberg formado por series como Mad Men, The Walking Dead o The Wire y otras muchas que se han desarrollado en la nueva era audiovisual inaugurada en el cambio de siglo por Los soprano.

Ya nadie duda de la capacidad narrativa de la pequeña pantalla, de hecho desde hace tiempo y especialmente en los últimos años se viene repitiendo aquello de “el mejor cine se hace en televisión”. El mantra de esta edad dorada que repiten creadores y espectadores sin descanso. El aforismo recoge una idea muy interesante que hace algunos años parecía renovadora, el aumento de presupuesto en la producción de series y el trasvase desde el cine a la televisión de guionistas, directores y actores, llevaron a muchos a sentenciar que el largometraje se había quedado estancado en el siglo XX y que el nuevo siglo bien merecía un nuevo medio. El triunfo de esta idea ha legitimado a todos aquellos creadores que han decidido pasarse a un medio tradicionalmente considerado menor. Parece impensable que hace cuarenta años el Scorsese de Taxi Driver o Toro Salvaje realizara una serie para televisión, sin embargo cuando se estrenó en 2010 la serie Boardwalk Empire se aceptó como un pasó natural y lógico en su carrera cinematográfica.

Scorsese y su Emmy

Hollywood frente a la pequeña pantalla

Otra de las causas por la cual está extendida la idea de la supremacía de la ficción televisiva es porque ha coincidido el auge de las series con uno de los momentos más ordinarios de la historia de Hollywood. Sagas de superhéroes, remakes, 3D y demás tiros seguros en una industria falta de ideas que no quiere perder un dólar pero tampoco arriesgarlo. Scorsese mira a la televisión, Woody Allen a Europa, otros a la coproducción y muchos a la autofinanciación. Parece complicado que vayamos asisitir a corto plazo a una renovación cinematográfica dentro de Hollywood, el talento lo encontramos en los supervivientes, en los márgenes y en el cine independiente. Pero, con todo, contraponer el cine hecho en Hollywood con el audiovisual televisivo puede ser una comparación equivocada; en Europa y Asia se está realizando un cine mucho más valioso que en Estados Unidos, sin olvidar lo acontecido en Oceanía y Latinoamérica. Si nos centramos en casos concretos, atisbamos lo complejo de la comparación; por ejemplo, ¿es Juego de tronos o House of Cards mejor que La vida de Adèle o Solo Dios perdona? o ¿son todas las series producidas en 2013 mejor que todas las películas del mismo periodo?, ¿dónde reside la calidad?

En busca de la vanguardia

En este punto y ante la magnitud de lo expuesto, parece necesario encontrar un denominador común, una base a partir de la cual intentar construir argumentos para cada causa. Si nos vamos a lo esencial, ambos son productos audiovisuales y, con matices, comparten el mismo lenguaje. Por tanto nos encontramos ante productos con fondo y forma o, lo que es lo mismo, una historia y una puesta en escena.

En el aspecto visual, el canto de sirena de la televisión aún no ha conseguido atraer a aquellos directores más comprometidos con el discurso de la imagen; aunque hay excepciones como Twin Peaks de David Lynch o más recientemente ficciones muy preocupadas con la puesta en escena (Utopía, Breaking Bad); lo habitual es que las grandes ficciones no destaquen por situarse en la vanguardia de lo visual, al menos no por encima del cine que sigue dando año tras año multitud de propuestas interesantes desde todos los puntos del globo.

En el apartado narrativo, en la historia, parece que la televisión parte con ventaja. Las series -al menos las que merecen la pena- se han confiado a los guionistas, que son los encargados de desarrollar la trama y en última instancia conseguir o no el favor del público. De esta forma se han creado grandes personajes como Tony Soprano o Walter White, cumbres contemporáneas del relato audiovisual que se caracterizan por una profundidad y complejidad que sólo puede obtenerse tras cientos de minutos en pantalla. Pero, es curioso como estas historias, las más alabadas, a menudo se comparan con tragedias griegas o con relatos shakesperianos, es decir con narraciones clásicas y tradicionales.

Tony Soprano y Walter White

Afortunadamente son muchas las series de gran calidad, además de las citadas, otras como Black Mirror, Peaky Blinders, Hijos del Tercer Reich o Crematorio son ejemplos de que existe vida más allá de suelo americano. La etapa dorada de la televisión se confirma cierta ante la variedad de propuestas, pero que sea una buena época no es condición suficiente para situarse a la cabeza del audiovisual. Las series actuales, con su excelencia narrativa no dejan de ser conservadoras hasta cierto grado, muy lejos de la multitud de expresiones que alcanza el cine contemporáneo. Es cuestión de tiempo que la ficción televisiva supere su etapa actual, quizá hacia una etapa más arriesgada o posmoderna como le ocurrió al largometraje, en cualquier caso lo hará a rebufo del cine.

2 Comments

  • Estoy parcialmente de acuerdo. Si bien es verdad que se ha sacralizado un poco a las series de televisión y se le están metiendo muchos palos al cine, tu comparación es bastante certera. En ningún caso me quedaré yo con Juego de tronos antes que con una obra de arte como La vida de Adèle.

    Ahora bien, lo que sí es cierto es que The Wire, Los Soprano, Deadwood, Breaking Bad, Carnivale y bastantes momentos de Mad Men están a la altura del mejor cine que se puede ver, tanto hoy en día como siempre.

  • Tienes razón en la excelencia de las series que citas, y no sólo esas, incluso comedias como The Office, Bored to death o Girls que no son tomadas tan en cuenta por tener un tono ligero, llegan a cotas inimaginables hace veinte años para una serie de televisión.

    Pero mi punto, más que bajar el listón de la ficción en televisión, es mirarlo con perspectiva y que esa calidad no nos ciegue. No hay que elegir entre televisión o cine, por eso para reivindicar la televisión no hace falta decir que es mejor.

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