17 Festival de Málaga. Día 2: A escondidas, Carmina y amén, Todo parecía perfecto

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DIA 2

Tras una jornada inaugural marcada por las presentaciones, la cacareada alfombra roja y la apertura con No llores vuela de Claudia Llosa; el Festival de Málaga se pone a pleno rendimiento con multitud de propuestas y pantallas a las que acercarse. La sección oficial ha presentado A escondidas de Mikel Rueda y Carmina y amén de Paco León; y en zonazine hemos podido ver Todo parecía perfecto de Alejo Levis.

A escondidas

A escondidas

Mikel Rueda presenta una historia sobre adolescencia, homosexualidad e inmigración en A escondidas. Dos chicos de quince años, un español y un marroquí, cruzan sus vidas en un momento en el que la sociedad y su entorno levantan barreras invisibles contra su relación. Una película arriesgada en la temática al tratar mundos repletos de clichés y tabúes. El problema del cine social en general, y el español en particular, con este tipo de historias es que suelen ser tratadas con condescendencia y efectismo emocional. A escondidas, por el contrario se diferencia desde el aspecto técnico apostando por una cuidada fotografía en 16mm y una exquisita selección musical. Además, el inteligente planteamiento de Mikel Rueda se aleja de la sensiblería o el morbo y llama la atención, en sentido positivo, al no introducir escenas de violencia o sexo. La propuesta del director va por otro camino, la hostilidad y el amor -los temas transversales de la película- se muestran de manera implícita a través de diálogos, miradas o situaciones concretas. En esta línea es fundamental para el funcionamiento de la película la apuesta por un montaje fragmentado cronológicamente que durante gran parte del film juega al despiste con el espectador generando confusión y complicidad. De esta manera acompañamos a los protagonistas por su particular viaje iniciático descifrando con ellos sus razones y emociones. Llegados a un punto hacia el último tercio de metraje, su relación se estabiliza de alguna manera, con ella el montaje, lo que sitúa el film en una senda más tradicional y, por extensión, menos estimulante.

Carmina y amén

Dos años después de causar sensación con Carmina y revienta Paco León vuelve al Festival de Málaga, con una película-acontecimiento. El público está rendido a la familia León-Barrios y la industria expectante ante el director comercial que quiere reventar la distribución y exhibición tradicional. La gran incógnita era si el regreso mantendría el vigor de la primera entrega o si la película era una anécdota estirada. El punto de partida de Carmina y amén es la muerte del marido de Carmina y la decisión por parte de esta de esconderlo dos días a la espera de cobrar la paga extraordinaria. El retrato de la mujer y las anécdotas que poblaban la primera película han dejado paso a una historia más compleja y ficcionada en la que el humor negro e incómodo reina dónde antes lo hacía el humor escatológico. En este aspecto Carmina y amén tiene más cuerpo y recorrido, combinando la espontaneidad de la protagonista con situaciones más elaboradas. Pero si este film tiene algún mérito, no es otro que la capacidad de Paco León para captar la verdad, en este caso la verdad que destilan una mujer, su familia y su entorno. Vemos reflejado en un puñado de personajes las virtudes, defectos, hipocresía y valores de un estrato social que tradicionalmente se le ha escapado al cine español pero que a León no se le resiste. Con esta obra se pone punto y final a la saga Carmina, y comienza la que esperemos sea una prometedora carrera de un director que debemos empezar a tomarnos en serio.

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Todo parecía perfecto

La sección zonazine alberga títulos más arriesgados temática y formalmente, una oportunidad para descubrir pequeñas grandes joyas como ya ocurrió con la ganadora del año pasado, Ilusión de Daniel Castro. Con esta premisa, no puede ser más prometedor el arranque gracias a Todo parecía perfecto. Alejo Levis propone una historia de amor chico-chica bajo normas de metaficción. Él sueña con ella, sin haberla conocido, y hace todo lo posible para reconstruir el sueño en la vida real. Después, o antes, o en paralelo -el tiempo no está definido en términos tradicionales- inician una relación en la que él reconstruye por el día, con mayor o menor acierto, los sueños que ella tiene por la noche y apunta cada mañana en su “diario del sueño”. El surrealismo de su propuesta recoge el testigo de los clásicos del género desde Buñuel a David Lynch y al no ponerse ningún límite argumental permite al director desarrollar todo su potencial visual. En este sentido recuerda a los trabajos de Michel Gondry La ciencia del sueño (2006) y La espuma de los días (2012) con la que comparte estética colorista y artificial. Una película sobre los sueños y el amor, pero sobre todo un ejercicio de estilo libre y altamente recomendable.

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