17 Festival de Málaga. Día 8: Purgatorio, La vida inesperada

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A falta de que Emilio Aragón clausure fuera de concurso con su Una noche en el viejo México, la sección oficial da carpetazo en esta diecisiete edición del Festival de Málaga con Purgatorio, ópera prima de Pau Teixidor protagonizada por Oona Chaplin; y La vida inesperada de Jorge Torregrossa con guión de Elvira Lindo e interpretada por Javier Cámara y Raúl Arévalo.

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Purgatorio

Con origen en un concurso auspiciado por ATRESMEDIA, parece que todo lo que gira en torno a Purgatorio se centra más en la preproducción y la exhibición que en la propia película. Concebido como un proyecto transmedia, se podrá consumir en cines, televisión e internet, ya sea como película o webserie parece que lo importante en la ópera prima de Pau Teixidor es el cómo y no el qué. Porque Purgatorio es una película de terror psicológico… y poco más. Ambientada en una fantasmal Seseña, narra la historia de una mujer -cuyo hijo ha fallecido- y tiene que pasar la noche con el bromista hijo de su vecina; confunde lo real con lo fantástico y juega con los recursos clásicos del género. Así, se suceden una cantidad de trucos de montaje y subidas de volumen que lejos de aportar nada al género, transita por lugares comunes que ya se han repetido hasta la saciedad.

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La vida inesperada

Javier Cámara y Raúl Arévalo protagonizan La vida inesperada la segunda película de Jorge Torregrossa tras el fiasco de su ópera prima Fin (2012), en esta ocasión apuesta por una comedia dramática con guión de Elvira Lindo que se centra en la vida de dos españoles en Nueva York, un actor que intenta abrirse paso en La Gran Manzana y su primo, un triunfal asesor económico, que viene a visitarle durante un mes. De su relación, de los matices en su día a día y los pequeños conflictos de sus vidas, nace esta comedia dramática que tiene su principal valor en la fotografía de Kiko de la Rica y en un retrato de Nueva York que huye de las típicas postales e intenta dar una imagen realista de la ciudad. Bajo estas circunstancias, el guión de Lindo intenta buscar nuestra empatía con los personajes, que nos riamos, pero sobre todo que nos emocionemos. De la sensibilidad del espectador, o más bien de su capacidad para digerir el conjunto, depende que todo funcione; que se entre en la ruleta emocional que propone Torregrossa o se entienda el conjunto como un pestiño bañado en azúcar.

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