Silicon Valley

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Geeks will be geeks

En Freaks and Geeks (NBC, 1999), la más lúcida y genial visión de un instituto americano, ese famoso lugar en el que parece que todos hemos tenido nuestra propia taquilla a pesar de no haberlo pisado nunca, la acción se centraba en los dos grupos más reconocibles dentro de su organización social. Entre los “geeks” (lo que podría traducirse como “friki” en el sentido más puro del término) se encontraba el celebérrimo Bill Haverchuck, llevando al paroxismo todas las cualidades que caracterizaban a estos individuos poco o nada respetados en esas terribles junglas yankies.

Luego vino The Big Bang Theory (CBS, 2007) con la reivindicación de que lo “geek” no solo ya no era algo de lo que alejarse para alcanzar la cúspide social, ahora podía ser todo lo contrario. Sus personajes eran capaces de soltar frases ingeniosas con una frecuencia inaudita y encima llevarse a la cama a la chica rubia que jamás podrían haber aspirado.

En la nueva serie de la HBO también aparece Martin Starr, el actor que interpretaba al simpático Bill en Freaks and Geeks. Su personaje en Silicon Valley no es por supuesto una extensión del anterior, aunque quizás nos ayuda a trazar una línea entre ambas series dejando fuera el oasis que supone la exitosa sitcom de Seldon y compañía. Son esos mismos parásitos de instituto con expedientes inmaculados y sin ningún éxito con las mujeres los que desembarcan en Silicon Valley para desarrollar aplicaciones y controlar empresas millonarias.

Silicon Valley

Lo que representan las series de instituto siempre ha sido muy cuestionado por los propios americanos (esos que decían que a veces también tenían que estudiar) como también podría pasarle a la historia de Richard, un apocado genio de la informática que desarrolla un sistema de compresión de archivos revolucionario rodeado de gente que se relaciona mucho mejor con el software que con otros seres humanos. ¿Será Mark Zuckerberg como cuenta David Fincher en La red social (The Social Network 2010)? ¿Serían tan arduas e intensas aquellas luchas por prototipos y patentes? En Silicon Valley también están presentes, pero la serie evoluciona a muchos más niveles, con una comicidad más medida y basada sobre todo en el equilibrio entre sus personajes, lo que incluso nos permite encontrar sub-especies dentro de la fauna tecnológica de Los Ángeles: el personaje que nos regala Zack Woods (el inolvidable Gabe en The Office) está aún peor valorado que sus compañeros y como contrapeso siempre tenemos presente el insoportable carisma nórdico de Erlich Bauchman (T.J. Miller).

Ellos no necesitan ser ingeniosos ni jugar la baza del auto-desprecio en todo momento porque ya saben lo que hay, aunque en el absurdo mundo de las aplicaciones móviles para todo no son más que otros peones de un juego de ajedrez que controlan otro tipo de “geeks” más ricos y poderosos. Mike Judge (creador de Beavis y Butthead y director de Trabajo basura) deshumaniza y humaniza al mismo tiempo la vida y milagros de las start-ups y todo lo que las rodea; un mundo que a veces roza el absurdo y otras lo sobrepasa de manera gratificante.

Al pobre Bill Haverchuck (y a sus compañeros) les ha llegado su momento, ese que les habían prometido. ¿Les valdrá la pena?

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