FICXixón 52 (III): Trap Street (Vivian Qu), Letters to Max (Eric Baudelaire), Melbourne (Nima Javidi)

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Llegado el último día del 52 Festival de Gijón no queremos precipitarnos a la hora de extraer un balance definitivo, pero ya podemos arrojar ciertos apuntes e impresiones de su programación durante esta semana. Al contrario de lo habitual, y queremos pensar que debido a las alturas del curso en las que nos encontramos, la sección oficial no ha sido el deseable plato fuerte que marcara el calendario diario del festival. A excepción de Hong Sang-soo, cuya maravillosa Hill of Freedom más que a concurso participaba en su propia “Hors catégorie”, incluso las mejores propuestas no han logrado superar cierta tibieza. En cambio, son las secciones paralelas los satélites que orbitan y dan sentido a un certamen que no debe temer en reconocer y apostar como puntos fuertes su profunda diversidad abierta a todo tipo de público y visiones.

Tanto AnimaFICX (a la que próximamente dedicaremos un artículo al completo) como FICXLab (sección ligada al experimental y el vídeo-arte en la que hemos visto dos de las obras mayores del festival, Je ne suis pas morte y Letters to Max) gozan del potencial y la práctica exclusividad para ser referentes en España. La personalidad que transmite Géneros Mutantes o la buena acogida de Convergencias también dan prueba de esta circunstancia. Pese a todo, la sección oficial guarda títulos estimables en cuanto se aleja de plasmar lo sórdido y las miserias, encerrando toda una sociedad en un apartamento en el caso de la iraní Melbourne, o cuando en lugar de gritar susurran sus pensamientos, como en el de la sutil y desconcertante Trap Street.

Trap Street (Vivian Qu)

Trap Street (Vivian Qu) – Sección Oficial

Aunque la cuestión de la vigilancia y el control gubernamental chino sobre la población sean los temas que sobrevuelan el material conceptual de Trap Street, llegando paulatina y obsesivamente hasta construir sus imágenes y mecanismos, por medio del retrato de un joven topógrafo que se enamora de una desconocida, la cineasta Vivian Qu plantea la probable existencia de lugares que no figuran dentro de las propias ciudades, y por ende, en su búsqueda provoca la desaparición del individuo en el propio de mapa vital que creía conocer. Pese a su aspecto en apariencia leve e intrascendente, con una historia de amor como coartada, es capaz de mezclar géneros e incluso inducir una puerta abierta a lo fantástico en la persecución romántica de su protagonista, arrojando huellas e incógnitas en lo cotidiano que revelan los signos de la vigilancia y el acoso social por los que el ciudadano se debilita ante el sistema hasta prácticamente desaparecer, sin latitud ni longitud donde reconocerse.

Letters to Max

Letters to Max (Eric Baudelaire) – FICXLab

La paradoja sobre la que se sustenta Letters to Max nos abre a la posibilidad de enfrentarnos a la entelequia de las civilizaciones en el mundo actual sin abandonar la textura personal e íntima de la correspondencia, una oportunidad para abordar la política internacional desde lo local hasta lo universal. En la serie de cartas con su amigo Maxim Gvinjia, antiguo Ministro de Exteriores de Abjasia, el artista y cineasta Eric Baudelaire propone el relato en primera persona de su vida en un país situado en el Cáucaso del que pese a disponer de bandera y fronteras propias, Georgia y la comunidad internacional no reconoce su independencia.

El dispositivo funciona a la perfección con materiales tan elementales como la impresión en pantalla de algunas de las más de setenta cartas enviadas y la voz de Max, narrador de su Historia, la personal y la del país en los últimos veinte años, generando un recorrido emocionante por la diversidad de instantáneas de Abjasia y del propio Max que captura Baudelaire, entrando en constante diálogo con el discurso del film, ya sea de forma irónica, sugerente o crítica. Un discurso marcadamente político pero también ligado a lo humano, extensible a cualquier latitud y de importante urgencia simbólica, que no renuncia a plantear preguntas incómodas, lanzar profundas reflexiones sobre nuestro paso por la tierra o a dejar cuestiones sin respuesta, como la propia incógnita de que llegaran todas a esas cartas a un territorio que en apariencia no existe. Al igual que su amistad, tenemos constancia de que esta obra memorable sí lo hace.

Melbourne

Melbourne (Nima Javidi) – Sección Oficial

En el tan contundente como forzado debut del iraní Nima Javadi, la ciudad australiana de Melbourne es el destino de sus personajes, pero a su vez el punto de no retorno de una película construida sin salir de un apartamento, decisión que en lugar de hacer de su razón de ser la mayor de sus virtudes en términos de puesta en escena, le acaba lastrando narrativamente. Javadi demuestra mayor pericia al señalar ciertos aspectos de la sociedad de Irán, como la toma de decisiones llevada a cabo siempre a cabo por el marido o lo aceptado de los malos tratos, que en el desarrollo de la trama, perjudicada por una serie de irrisorios desencadenantes en su afán de alargar la agonía de su pareja protagonista y llevarles a un estado sin escapatoria ni vuelta atrás (he ahí la metáfora, si quieren). Melbourne finalmente abandona la verosimilitud del planteamiento en un ejercicio obligado finalmente a dejar más nudos en el estómago a la platea que a desarrollar cuestiones directas a nuestra inteligencia y la de sus protagonistas.

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