Boardwalk Empire: Temporada final

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El último disparo

El pasado mes de octubre concluyó, tras cincuenta y seis horas de historia divididas en cinco temporadas, la serie llamada a devolver la grandeza a la cadena americana HBO: Boardwalk Empire. Auspiciada por Terence Winter y Martin Scorsese, la serie ha transitado el nacimiento, el esplendor y la corrupción de Atlantic City. Tres etapas de idéntica aplicación a su protagonista, Enoch “Nucky” Thompson, interpretado con gracia por el inimitable Steve Buscemi, al mismo tiempo que ofrecía un vasto lienzo, temporal y espacial, sobre el estallido del crimen organizado, el de elegantes trajes, pistolas y sombreros.

Boardwalk Empire

El anuncio de que su quinta temporada no sólo iba ser la última, sino que además iba a sufrir un viaje en el tiempo de siete años hacia el futuro, sumándose a ello la reducción a ocho episodios en lugar de los habituales doce, podría haber augurado un final incierto para tan magna y elaborada narración. Boardwalk Empire, recordemos, la llamada a volver a cubrir de gloria y prestigio a su cadena, se ha caracterizado desde sus comienzos por un desarrollo pausado, a buen seguro debido a la ingente cantidad de personajes y tramas que acoge. Con uno de los más numerosos planteles actorales de cualquier serie de televisión, y con escenarios que recorren buena parte del continente americano, empezando por el Atlantic City de Nueva Jersey, pasando por la vecina Nueva York, Chicago, y hasta Cuba en esta última tanda de episodios, la serie nunca ha puesto límites a la cifra de tramas, capitales todas ellas, que deseaba relatar.

Que a veces no lograse su objetivo supone por tanto un cargo que no se le puede imputar. Al menos no el espectador. HBO, sin embargo, vio este año pertinente culminar el trayecto de la serie con una última partida de episodios, si acaso descontenta con que no se hubiese convertido en la siguiente Los Soprano –siendo ese, muy posiblemente, un barco que dejaron escapar con el rechazo a Mad Men–. Así, esta quinta temporada aglutina tramas y personajes en lo que se asemeja mucho a una colección de viñetas con el objetivo de encauzar a sus personajes hacia sus destinos y al mismo tiempo homenajear su recorrido hasta el momento.

La primera espina que se clava en la piel del espectador es la súbita desaparición del personaje de Arnold Rothstein, un estupendo Michael Stuhlbarg. No sólo por no haber podido decir adiós a su personaje en pantalla –ya que la figura real murió en 1928, uno de los años que se incluyen en el hiato que se ha producido en la cronología de la serie–, también por lo que ello representa, que no es otra cosa que todas las oportunidades que se han disipado para seguir investigando a entidades tan grandes como Charles “Lucky” Luciano o Alphonse Capone. El segundo en especial, del que Stephen Graham ha ido haciendo a lo largo de la serie completamente suyo, ofreciendo un Al Capone colosal, tiene empaque suficiente como para que la serie hubiera centrado todos los esfuerzos en su persona. De nuevo, otro ejemplo de la enormidad del armazón que sostenía esta saga de gangsters e intocables. Esta pieza podría seguir nombrando personajes hasta la extenuación –las despedidas de Chalky White (Michael Kenneth Williams) y Nelson Van Alden (Michael Shannon) en absoluta consonancia con sendos personajes fascinantes– pero la convertiríamos en una lista interminable de menciones. No es éste el propósito.

Boardwalk Empire

La nota final, el último as en la manga de Terence Winter es haber sabido echar el telón dando un sentimiento de círculo que finalmente se cierra presentando un pasado en conjunción con el presente. Como a menudo hacen las grandes series, el pasado se presenta como último resorte para comprender el presente. Los guionistas han querido enfrentar esta temporada de despedida analizando el camino de baldosas grisáceas de Nucky Thompson hasta el punto de inflexión en que se torció todo. Revisionando el piloto en combinación con estos flashbacks, amén del total del viaje del protagonista, todo cobra sentido. Es significativo que el último disparo venga dado por obra y gracia de un fantasma del pasado, envuelto en un halo de trinidad conformado por el padre que nunca llegó a serlo, el hijo al que le desproveyeron de él, y el espíritu de un ángel vengador de nombre Darmody. Suya fue la escena de mayor impacto de esta ahora extinta travesía. Era sólo justo que regresase para ver su final. El final de un imperio entablado que, ay, nos quitaron demasiado pronto.

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