The imitation game (Descifrando Enigma)

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El hombre contra la fórmula

Esta crítica -como la mayoría sobre esta película- debería empezar en el segundo párrafo. Debería porque no tendría que ser necesario introducir a Alan Turing, su vida y sus méritos. Desgraciadamente ni el conocimiento de los grandes científicos está extendido en nuestra sociedad, ni la Historia ha sido muy justa con este matemático, criptógrafo, lógico, filósofo y maratonista británico. A él se le atribuye, entre otros logros, ser el padre del ordenador moderno; y por si esto fuera poco, su papel en la II Guerra Mundial fue determinante para la victoria del bando Aliado al descifrar los mensajes encriptados de los alemanes en su máquina Enigma. Lejos de otorgarle el merecido reconocimiento su país, Reino Unido, le procesó por homosexual en 1952 y le sometió a la castración química; un proceso que le condujo, dos años depués, a la muerte. Se suicidó mordiendo una manzana envenenada con cianuro.

Su historia que es también la HIstoria, estuvo oculta hasta la publicación en 1983 del libro Alan Turing: The Enigma de Andrew Hodges. Gracias a este libro se empezó a dar a conocer la fascinante vida del científico británico y empezó la reparación de su memoria. Aunque en los últimos treinta años la comunidad científica y los historiadores han reivindicado la figura de Turing y su papel fundamental en el siglo XX no fue hasta 2013 cuando la Reina Isabel II promulgó el edicto que exoneraba oficialmente a Turing de los cargos por los que fue procesado, demasiado tarde. Ahora y basada en el famoso libro de Hodges, llega al cine el que prometía ser el biopic definitivo de Turing, The imitation game, protagonizada por Benedict Cumberbatch y dirigida por Morten Tyldum parecía la oportunidad perfecta y ha sido la oportunidad perdida.

THE IMITATION GAME

Más allá de las licencias que se toma la adaptación de Graham Moore (nominado al Oscar) y que han levantado las iras de los conocedores de la figura del matemático; el mayor problema que tiene The imitation game viene de aspectos puramente cinematográficos. Es una película profundamente ordinaria para un personaje tan extraordinario. No se trata de ensalzar su figura desde la posición de un admirador, se trata de abordar las luces y las sombras de forma valiente, arriesgando.

Desgraciadamente en este biopic hay de todo menos riesgo. La homosexualidad que es un aspecto determinante en la vida de Turing, es tratada con demasiada cautela, indicando pero no señalando por miedo a incomodar. En cuanto al episodio central, el desciframiento de Enigma, el director intenta imprimir la tensión de un thriller en el que todo es previsible. No hay enigma, ni misterio, por no haber no hay ni tensión, todo es tan plano y se presenta de una forma tan clara que la película nos lleva de la mano de escena en escena, no vaya a ser que el espectador se pierda o, lo que es peor, tenga que esforzarse en pensar.

No es tanto un fallo de ejecución como de concepción. La dirección es milimétrica, la historia -pese a las trampas de cualquier oscarizable– está bien estructurada y tanto Benedict Cumberbatch como sus compañeros de reparto hacen grandes actuaciones, ¿qué falla entonces? Que cuando tienes entre las manos la vida de un hombre único e irrepetible, no puedes resolverlo con una fórmula tan sencilla.

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