#63SSIFF (VI): La novia (Paula Ortiz), El rey de La Habana (Agustí Villaronga), Moira (Levan Tutberidze)

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DIA6

No sabemos cómo se estará (vi)viendo desde fuera, pero en lo poco que todos los asistentes estaremos de acuerdo es que la presente edición del Festival de San Sebastián está siendo de grandes contrastes. Con divisiones a diario entre la prensa asistente, ninguna ha sido tan acentuada como la que ha provocado La novia, adaptación de Paula Ortiz de las Bodas de Sangre de Federico García Lorca. En cambio, el consenso en contra de El rey de La Habana de Agustí Villaronga parece amplio, en una jornada donde lo más destacable de la sección oficial hubo que encontrarlo en la georgiana Moira.

Zabaltegi – La novia (Paula Ortiz)

Una de las obras más importantes y celebradas de Federico García Lorca, Bodas de sangre, ha tenido varias adaptaciones cinematográficas: en 1938 a cargo de Edmundo Guibourg, la marroquí Noces de sang de 1977 dirigida por Souheil Ben-Barka y el musical flamenco de Carlos Saura de 1981 que adapta el ballet Crónica del suceso de bodas de sangre, la más libre de todas las adaptaciones. Ahora, Paula Ortiz presenta su versión del clásico de Lorca con La novia, protagonizada por Inma Cuesta, Asier Etxeandía y Álex García y presente en San Sebastián en la sección Zabaltegi.  

La directora española deja a un lado el respeto y la humildad necesaria para adaptar a Lorca con un despliegue visual que pretende ser poético pero que no deja de ser un festival de recursos impostados. Obviamente la tragedia de Lorca posee en sus versos una potencia emocional fuera de toda duda, si las interpretaciones son buenas -y en el caso de Inma Cuesta lo es- la película ya tiene mucho camino andado. Por eso es más arriesgada si cabe la decisión de Ortiz de exhibir músculo visual de una forma tan pretenciosa. Injustificadas cámaras lentas, montaje efectista, etalonaje hortera… la suma de todos los elementos fallidos puede ser abrumadora. Esta estética tan publicitaria que posee La Novia rebaja el simbolismo de Bodas de sangre a niveles hirientes. Hace poco, cuando conversamos con José Luis Guerín en Locarno, el director dejaba esta reflexión sobre una corriente estética del cine actual:

“(…) a mi me irrita profundamente una idea de la belleza cinematográfica vinculada al perfeccionismo técnico. Veo imágenes sobre el dolor y el sufrimiento que están hechas con un perfeccionismo inmoral, de anuncio de colonias. Una fascinación tecnológica que para mi no tiene nada que ver con la belleza, que tendría que ver con una idea justa entre lo que quieres contar y cómo lo cuentas.”

Y eso es precisamente La novia, una película de un perfeccionismo inmoral.

Gonzalo Ballesteros

El rey de la habana

Sección oficial – El rey de La Habana (Agustí Villaronga)

Agustí Villaronga se ha quejado amargamente estos días de que, tras ganar nueve premios Goya con Pa Negre (2010), no le fuera concedida ninguna ayuda por parte del Ministerio de Cultura para realizar su última película, el encargo de adaptar la escabrosa novela de Pedro Juán Gutiérrez El rey de La Habana. En todo caso, cabría preguntarse qué aporta este trasnochado proyecto al panorama del cine español contemporáneo, lejos ya de unos años noventa de subvenciones y derroche sin control. Pero el resultado habla por sí solo: un relato poblado de tópicos sobre la sociedad cubana, tremendismo marca de la casa y secuencias de sexo gratuitas son la carta de presentación de una película que se recrea en la podredumbre desde una cuestionable postura de cine de qualité, rodada con notables medios y una ostentosa ambientación de La Habana en plena República Dominicana.

Si hay una escena que resume a la perfección sus intenciones, tendríamos que hablar de la imagen final con la que Villaronga cierra la película, sobre la que además incluye los créditos. Con esa poesía de vertedero su ambición de convertirse en un artista de la cochambre no puede quedar mejor sintetizada. Aunque Villaronga logra no caer en el ridículo que su disparatado prólogo y los títulos de crédito en un reformatorio presagian -solo la sobreabundancia de expresiones coloquiales y “pingas” varias volverán a provocar risas involuntarias-, el sinsentido narrativo de la trágica relación a tres bandas entre su joven protagonista y sus dos “esposas” solo causa escepticismo y no el estupor que el mallorquín buscaba. Una lástima que la provocación haya sido su único cartucho como cineasta.

Antonio M. Arenas

Moira

Sección oficial – Moira (Levan Tutberidze)

En los últimos años el cine georgiano está haciéndose un hueco en el panorama internacional dejando huella en los distintos festivales por los que pasa. En 2013 In Bloom se llevó el galardón a la mejor película en el Festival de Sarajevo y el año pasado Corn Island hizo lo propio en el Festival de Karlovy Vary. En esta edición de San Sebastián es Moira la película que aspira a continuar la senda triunfal de Georgia. Y no sería ningún disparate. El filme que dirige Levan Tutberidze posee la robustez narrativa suficiente para llevarse una Concha de Oro que a estas alturads no tiene ningún claro pretendiente.

Moira cuenta la historia de Mamuka un joven que sale de prisión después de cinco años y se encuentra una familia desestructurada, con la madre emigrada en Grecia, el padre en silla de ruedas a causa de un derrame y el hermano coqueteando con la delincuencia. Pese a la dramática situación que se encuentra el protagonista, desde que pone el pie en la calle todos sus esfuerzos se centran en reagrupar el núcleo familiar y en ganarse la vida de forma honrada. Para este último objetivo, hipotecan su vieja casa y ambos hermanos adquieren un barco de pesca al que bautizarán como Moira, diosa del destino. Pese a la pereza que pueda producir el enésimo drama social visto en Donostia, la realidad es que el director dilapida cualquier prejuicio gracias a la puesta en escena, la gran virtud de la película. La cámara está siempre distante, sin querer enfatizar lo miserable y dejando que los personajes se definan en relación con el espacio, la paleta de grises que domina el cielo plomizo crea una atmósfera que acompaña el ensimismado tiempo narrativo y un par de secuencias magistrales ponen el punto final a una película a tener en cuenta.

Gonzalo Ballesteros

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1 Comment

  • Creo que Lucia ha hecho su película a su modo aplicando todas sus vivencias y paisajes que sin duda no coinciden con los tuyos, y hay que ser muy valiente para seguir llevando esa Barraca Lorquiana por 50 salas de cine, frente al despertar de la fuerza que nos acogota…..

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