SEFF’15 (III): Berserker (Pablo Hernando), Babai (Visar Morina), Frenzy (Emin Alper)

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Las Nuevas Olas es la sección en la que el Festival de Cine Europeo de Sevilla demuestra su personalidad dentro del panorama de festivales, dando hueco a jóvenes cineastas (o aquellos que ya no lo son tanto) cuyo discurso entronca con renovadoras formas de hacer cine. Es el caso de la libre adaptación de Dostoievski Deux Rémi, Deux (Pierre Léon), la visión feminista de Irán de Paradise (Sina Ataeian Dena) o la inmersión atmosférica a bordo de un carguero que propone Dead Slow Ahead (Mauro Herce), de las que hablamos en su estreno en Locarno, formando junto a las presentes una heterogénea (e incompleta) muestra de una sección que en sus hallazgos y defectos nos anima a atisbar hacia donde se dirigen la nuevas voces del cine europeo.

BERSERKER

Berserker (Pablo Hernando) – Las Nuevas Olas/Resistencias

En Cabás a Pablo Hernando le era suficiente con la mudanza de un piso de alquiler madrileño y un solitario paraje campestre para construir un retorcido drama psicológico sobre una ruptura. Con su segunda película, realizada de nuevo con un equipo técnico y un presupuesto mínimo pero imaginativo, Hernando vuelve a demostrar no solo su ya probada solvencia como director, sino su capacidad para (de)construir ambientes, relaciones personales y géneros, pasando del thriller al terror por el filtro de la comedia tan próxima al desconcierto de Canódromo Abandonado. Inclasificable trío artístico del que Aaron Rux pone la banda sonora y que encabeza en la película su protagonista, un Julián Génisson que da vida a un apesadumbrado escritor de novelas misterio que nunca traspasa la línea entre lo excéntrico y perturbado. En la que se mueve el humor de Canódromo al fin y al cabo. Hernando se aprovecha de esa comicidad taciturna para adentrarle por encargo en una trama sin explicación ni escapatoria, haciéndole cargar un saco de patatas o verle correr a través de un descampando mientras intenta en vano averiguar un misterio del que descubrirá lo preferible sería mantenerse alejado. Muy inteligentemente, Berserker aboga en la línea de Zodiac (David Fincher, 2007) por dejar resolver la incógnita al espectador. Pero como el protagonista, esta vez igual tampoco preferirá saberla.

BABAI

Babai (Visar Morina) – Las Nuevas Olas

Con un estilo hiperrealista deudor del cine de los Dardenne, el realizador kosovar Visar Morina se aproxima al Kosovo de principios de los noventa en el seguimiento cámara en mano a un niño en busca de un futuro mejor junto a su padre, que intenta emigrar desesperadamente frente a la cada vez más insostenible situación económica y política. Por temática y rigor formal hablamos por tanto de una película pertinente en el contexto actual de Europa, su descripción del fenómeno es precisa históricamente  y plenamente contemporánea al mismo tiempo. Durante el tránsito del joven protagonista cruzando el mar adriático se encuentran los ecos de miles de tragedias humanas que golpean las puertas de Europa. En ese sentido, lo más interesante de la dirección de Morina es el trabajo con la oscuridad en alta mar o en el arcén de una carretera, reflejando la inmigración como cuerpos anónimos iluminados entre las sombras. El problema es que en Babai residen dos películas probablemente enemistadas entre sí. La de ambiciones costumbristas, en el retrato de la convivencia en la casa familiar ante la inminente boda del primogénito de su tío, frente a la de la cruda realidad de la inmigración. La falta de matices y profundidad en ambas enfoques afecta a su conclusión, que cae en el tremendismo con demasiada facilidad, abandonando cruelmente a sus personajes, condenados a que su sueño se haga realidad justo cuando se convierte en pesadilla.

FRENZY

Frenzy (Emin Alper) –  Las Nuevas Olas

Un presente pre-apocalíptico muy próximo a la actual Turquía de Erdogan sirve al realizador Ermin Alper para establecer las bases de Frenzy, más que una película, una mirada obsesiva al control de la seguridad nacional turca, limítrofe con el estado de sitio. Su director presagia de forma metafórica la actualidad que vive el país con un trama desquiciada en puntos de vista y tiempos narrativos, que gira alrededor de la salida de prisión de un alto mando de la policia a cambio de vigiliar actitudes sospechosas en su vecindario. Entre ellas la de su hermano, encargado de matar perros para el Ayuntamiento, una plaga que asola a lo que queda del país, y que fruto del obsesivo control policial a su trabajo, entra en una crisis mental que altera su percepción de la realidad. Premiada en Venecia, todo lo estimulante que podría resultar esta mezcla de Cronenberg y Polanski en los suburbios de una Turquía distópica, por desgracia se termina convirtiendo en una sucesión de malos giros de guion acompañados de efectismos visuales que condenan su reflexión al disparate más absoluto e inane.

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