Bill Plympton: “Siempre me ha decepcionado que mis películas no hayan sido mejor distribuidas”

Escrito por
Bill Plymton - FICX54 - Festival de Gijón

©Festival Internacional de Cine de Gijón

Hablar con Bill Plympton (Portland, 1946) es hablar con la historia viva del cine de animación independiente norteamericano. El director de I Married a Strange Person! (1997) y Cheatin’ (2014) es un maestro de espíritu outsider, su inconfundible estilo dibujado a mano siempre se ha mantenido apartado de las decisiones de las grandes productoras, hasta el punto de que para poder financiar su pequeño estudio recurre a la venta de dibujos originales y a firmar sus películas a la salida de cada proyección. Pese a ser nominado en dos ocasiones al Oscar al Mejor Cortometraje de Animación, su carrera se ha desarrollado por los márgenes, un lugar donde se siente cómodo, en el que puede dar rienda suelta a su imaginación y crear personajes violentos, tocar temas adultos y hacer explotar las contradicciones del modo de vida norteamericano.

En la 54 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón presentó su última gamberrada, Revengeance, dirigida junto al dibujante Jim Lujan y financiada gracias al crowdfunding, al igual que varios de sus últimos trabajos. Sin perder el entusiasmo ni por un solo instante, hablamos de su complicada situación en la industria, conocemos algo mejor su método de trabajo y descubrimos sus futuros proyectos.

Es la primera vez que codiriges una de tus películas ¿En qué cambio tu manera de trabar al unir fuerzas con Jim Lujan? 

Lo hizo muchísimo más fácil. En el pasado tenía que encargarme de muchas de las diferentes tareas de una película, algo que me encanta pero que ocupa demasiado tiempo. En esta película todo lo que tenía que hacer era dibujar. Realicé los storyboards, la dirigí, por supuesto, e hice toda la animación. Jim hizo las voces, la música, el diseño de personajes y el guion, que es una de las partes más complejas del proceso. En el pasado siempre fui criticado porque las historias no eran el fuerte de mis películas, así que esta vez intenté confiar en un buen storyteller. Creo que Jim es un gran narrador. Y como él era el responsable del guion, yo disfruté de más libertad para dibujar.

Los personajes y el guion eran de Jim, ¿cómo intentaste no perder tu estilo?

Cuando Jim me envío el diseño de personajes los encontré muy crudos y primitivos, así que pensé en hacerlos muy Bill Plympton, con línea fina y un tono más pop. Pero empecé a hacerlo y perdían el humor, el personaje se perdía. Después de un mes de trabajo reconocí que eso no estaba funcionando, así que volví a los diseños originales de Jim y animé sus personajes. Su personalidad era más potente, eran personajes más exagerados y distorsionados de la realidad, se sentían mejor así.

Revengeance

Revengeance (Bill Plympton, Jim Lujan, 2016)

El argumento de Revengeance gira alrededor de una serie de criminales y renegados rodeados por la corrupción del sistema. Como muchas de tus películas, la historia está cargada de mensajes políticos y crítica social, no renuncias a un humor capaz de provocar al espectador.

En los Estados Unidos la animación parece destinarse solo para niños, por eso creo que hacer esta película es revolucionaria en muchos sentidos. En primer lugar, el estilo visual es el del cómic underground. Además, la visión política que ofrece es muy radical, pero incluso el humor y los personajes son muy distintos a los que vemos habitualmente. Por eso creo que en los Estados Unidos están deseando ver algo así, algo diferente. En España y Europa os encanta ver a personajes norteamericanos que se comportan mal y son malignos, especialmente desde que Trump es presidente (risas). Revengeance tiene un mensaje muy importante sobre la corrupción de la política y los medios de comunicación, creo que he hecho esta película en el momento preciso.

Es cierto que no cuesta encontrar paralelismos con Trump y el personaje del Senador, escándalos sexuales incluidos.

Y eso que aún no sabemos todo sobre Trump, puede tener gustos muy extraños. Hay muchos rumores y sospechas sobre su vida sexual. Por ejemplo, me he fijado en que sus manos son pequeñas, ¿cómo será el resto de su cuerpo? (risas)

Tu obra se caracteriza por la animación a ocho dibujos por segundo, lo que imprime una fuerza a la imagen muy particular, parece que la película está transformándose constantemente. ¿Cómo definirías tu estilo?

Los ocho dibujos por segundo han quedado como un sello personal, me gusta que la imagen tiemble y se mueva. Además, tampoco puedo permitirme el estilo de animación de Disney, requiere mucho más tiempo y dibujantes. Me considero a mí mismo un animador underground, hago películas que sé que no son perfectas técnicamente, pero que tienen el aroma de un fanzine o el sonido de una banda de punk, esa es su fuerza. Es un método que me funciona como creador y que funciona en mis historias, pero creo también que a la gente le gusta encontrar algo distinto, al menos nunca nadie se ha quejado (risas).

Me gusta que las películas tengan mucha acción y emoción, no me gusta el cine más lento y meditativo. ¿Has visto La tortuga roja? Bien, ese no es mi tipo de película (risas). Es una película preciosa, una obra maestra incluso, pero no es una película de Bill Plympton. Yo amo la locura, lo bizarro, el surrealismo, la anarquía. Me encanta la acción y el humor visual, eso es para mí una película perfecta.

Revengeance

Revengeance (Bill Plympton, Jim Lujan, 2016)

Revengeance ha sido financiada por crowdfunding. ¿Crees que has encontrado una forma de mantener tu independiencia y de llegar mejor a tu público?

Logramos 80 mil dólares gracias a Kickstarter, pero además he encontrado inversores que son fans de mis películas. Algunos de Francia, Italia o incluso del Líbano, lo creas o no. Gracias a ellos puedo pagar muchos de los gastos de la película. En Hollywood no quieren saber de mis películas, les enseño los storyboards y no quieren entender nada, así que decidí olvidarme de los estudios y dirigirme directamente a mis fans, gente que realmente ama la animación y apoya mi trabajo, son los que me dan fuerzas para continuar.

Mis presupuestos son tan pequeños que no puedo competir con nadie. Revengeance costó alrededor de 500 mil dólares, mientras que el presupuesto de cualquier película de Pixar y Disney es de cientos de millones, es imposible igualarme. Pero disfruto creando mis películas, me hace feliz que a la gente les encanten y poder mostrarlas por todo el mundo. De momento puedo seguir haciéndolas y eso es suficiente.

Has realizado videoclips, cortometrajes e incluso cabeceras para Los Simpsons que se han visto en todo el mundo, podríamos asegurar que tu animación forma parte de la cultura popular, pero en cambio tus películas no han tenido esa trascendencia.

Siempre me ha decepcionado que mis películas no hayan sido mejor distribuidas. Creo que ahora con internet mis películas se han vuelto más populares a lo largo del mundo, porque en norteamérica es muy difícil estrenar en cines, ya que los estereotipos de Pixar y Disney han convertido el cine de animación en algo infantil.

Los estudios tienen una visión muy limitada de la animación, pero después del éxito de La fiesta de las salchichas, que ha recaudado más de 100 millones de dólares, las cosas están cambiando. Creo que la gente está empezando a plantearse que la animación puede ser para adultos, abordando personajes e ideas más complejas. Espero ayudar a cambiar esa idea.

¿Te has planteado alguna vez dirigir animación digital?

No, a no ser que Pixar me contrate, el dinero podría cambiarme de idea, pero no tengo ni idea de ordenadores ni de animación digital.

Pero hubo una vez que Disney quiso contratarte, ¿no fue así?

Sí, fue hace mucho tiempo, a principios de los 90. Todavía hacían animación tradicional y me ofrecieron trabajar en Aladdín, creando al genio.

Que es un personaje muy Bill Plympton.

Sí, completamente (risas). Ahora estoy pensando en hacer Virtual Reality, ya que uno de mis cortometrajes, One of These Days, estaba realizado desde POV, así que quizá en el futuro haga algo en VR.

Bill Plympton - FICX

©Festival Internacional de Cine de Gijón

Hablando del futuro, con Revengeance vuelves al cine más gamberro de tus inicios, aunque tu carrera había evolucionado de forma más poética y artística, hasta el punto de que en tus últimas películas prescindías de los diálogos y la música cobraba todo protagonismo. ¿Cómo será tu siguiente proyecto?

Sí, desde hace tiempo prefiero hacer películas sin diálogos. La música de Revengeance fue hecha por Jim Lujan, que también es un fantástico músico, por lo que continuaremos colaborando. Ahora estoy trabajando en una nueva película junto a Jim, que se encargará del guion, y hemos decidido que habrá mucho menos diálogos que en Revengeance, dejando que las emociones surjan de las decisiones visuales, que la película salga de mis dibujos y visión artística. Pero quiero que Jim haga los diálogos porque es realmente divertido, tiene talento y me gustaría aprovecharlo. La película se llamará Slide, trata sobre guitarras míticas que salvan a la ciudad de la corrupción. Será parecida a El jinete pálido de Clint Eastwood y El mariachi de Robert Rodríguez. Un músico rodeado de misticismo y steel guitars salvará a la ciudad del caos. Habrá mucho de Hank Williams, Johnny Cash… Será muy divertida.

Entrevista realizada durante la 54 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón

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