Filmadrid 2016: Pasajes de Cine

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Desde cerca se puede ver muy lejos

Hay veces que es necesario moverse de lo más grande a lo más pequeño para encontrar lo que buscas. Sin olvidar que puedes tener muy cerca la identidad que estás buscando mucho más lejos. Filmadrid lucha por mantener una dinámica que le permita abarcar la totalidad del cine contemporáneo, todos los géneros, todos los formatos, todos los espacios (del museístico a la calle pasando por las salas) y todas las duraciones posibles. Sin embargo, su identidad se ancla a su ciudad, a un país y a sus orígenes. Para no perderlos, el festival madrileño intenta impulsar, mediante la sección Pasajes de Cine, a los cineastas nacionales cuyas obras condensan lo mejor y más diverso de la creación independiente nacional.

Pasajes de cine

Documental, ficción y videoarte se dieron cita en una sección que, como el resto del festival, no distinguió entre largos y cortos. Eloy Domínguez Serén se alzó con el premio ECAM por No Cow on the Ice. Este revelador video-diario cuenta como principal virtud expresiva la sinceridad de un cineasta que, narrando su situación de inmigrante en Suecia, parece a su conclusión conseguir conocerse algo más a sí mismo. Su situación individual se extrapola en nuestras mentes a la de muchos otros jóvenes forzados a romper su vínculo natural con un hogar que, sin embargo, siempre formará una parte muy importante de ellos. No estamos en No Cow on the Ice ante una revisión independiente de los tópicos que asolan a un español en países más desarrollados, como podría ser ejemplo Un franco, catorce pesetas (Carlos Iglesias, 2006), sino ante una mirada más profunda e íntima al fenómeno, con más preguntas y sin ambición de respuestas. Las enunciaciones se hacen a través de la rutina del propio director en trabajos de obra u hostelería mientras su simple enfrentamiento al hielo y al idioma lo sitúan intentando ganar esa lucha para conseguir, emocionalmente, un nuevo y desdibujado hogar.

Con cincuenta y ocho minutos menos de duración, la obra de Silvia Rey, Saldremos de la crisis (pero habrá que sacrificar una generación), se alzó con la mención de la categoría por conseguir reunir en un solo plano el sentimiento de abandono que el propio Eloy Domínguez Serén nos transmitía sentado en el hielo. En aguas verdosas flotan diversos cuerpos a la deriva. La cámara los observa desde arriba, dejándolos atrás sin prisa, pero sin darles ninguna importancia. Aumentando el dramatismo, la voz en off recita el abecedario Los pequeños macabros, de Edward Gorey. Esas personas, toda esa generación, parecen ir hacia un desagüe como los restos de una fábrica arrojados al río. Una generación perdida, quizá nunca recuperable y cuyo sacrificio, como la imagen de esta película de 2 minutos, es tan bello como trágico. Uno de esos cuerpos que flotan en el mar de la obra de Silvia Rey podría ser el joven protagonista andaluz de Rey, cortometraje de Alonso Valbuena, en el que con una sucesión de planos cerrados e imágenes abruptas, el protagonista narra su vida, real o imaginada, en bares y lugares de ocio. Esas imágenes se entrecruzan con los cuidados planos, vacíos de vida, de una fábrica en la noche. Ambos espacios se unen, formando la cárcel vital de la que el protagonista, como muchos otros, va a tener muy difícil escapar.

La ciudad del trabajo

La ciudad del trabajo (Guillermo G. Peydró, 2015)

Más allá de la mirada generacional conviene volver al pasado para conocer, examinar y comprender el centro neurálgico de un país cuya historia suele, en cierto modo, repetirse. Eso hace de forma magistral La ciudad del trabajo, largometraje de Guillermo G. Peydró. Con la Universidad Laboral de Gijón como espacio arquitectónico. los estructurados planos vacíos de tan excelsa edificación se ocupan con fragmentos sonoros de diversas películas de los años de dictadura. El espacio cobra vida como quimérico sueño de adoctrinamiento generacional de la clase obrera, representado en diálogos tan esclarecedores como los de la película Suspenso en comunismo (Eduardo Manzanos Brochero, 1956). La voz en off refuerza el carácter informativo de esta obra en la que solo empezamos a ver un poco de luz entre tanta oscuridad cuando la generación adoctrinada resurge con pequeñas disonancias del poder, en este caso, cómo no podía ser de otra manera, las opiniones cinematográficas.

Con la idea retratar el momento político surge Campanya, de Andrés Alonso, Catarina Brites Soares, Alejandro Cabrera, Lara Curto y Damián Depetris, que abordan la campaña de las elecciones al Ayuntamiento de Barcelona con inmóviles planos secuencia, alejando su cámara del resto de la masa audiovisual, esperando que el instante esclarecedor suceda en ese espacio desatendido por los demás. De esta forma, los alumnos del Máster de Documental Creativo de UAB intentan capturar una verdad que explique nuestra mejor realidad en este mundo sobrado de imágenes idénticas unas a otras, de eslóganes idénticos los unos a los otros. Al otro lado del mar se encuentran los protagonistas de Tout le monde aime le bord de la mer, de Keina Espiñeira. Mezclando realidad y ficción, magia y superstición, escuchamos las profundas voces de varios inmigrantes africanos atrapados entre su hogar y su desconocido destino europeo. La incertidumbre, la locura y lo ajeno son elementos que se suman a esta pequeña gran obra para dotarnos de una visión mucho más completa, amplia y profunda de la que vemos día a día en los informativos.

Más alejado aún, cruzando la frontera ente Israel y Palestina, con Freedom to Kill the Other’s Children David Valera nos relata a modo de diario de viaje el conflicto palestino-israelí visto desde los ojos de un viajante, el propio cineasta, que intenta comprender un drama del que no puede sentirse ajeno. Al contrario que Domínguez Serén, que utiliza el viaje para conocerse a sí mismo, David Valera intenta comprender lo que ocurre ante sus ojos para entender primero a los demás, partícipes de un conflicto eterno, complejo y cuyos motivos cada vez se encuentran más lejanos, deformados y confusos. De ahí la utilización de múltiples elementos que introduce en el montaje, desde grabaciones propias de ambos bandos a la utilización de su propia voz e imagen, fragmentos informativos e, incluso textos religiosos. Elementos que se mezclan, a menudo sin unión diegética entre imagen y sonido, sino como propuesta de enfrentamiento y comparación.

Listen to me - Carla Andrade

Listen to Me (Carla Andrade)

La selección de Pasajes de Cine también se adentró en el videoarte con obras como Listen to Me, de Carla Andrade, que podríamos catalogar como un documental sobre el poder del paisaje en relación a la presencia femenina. Con bellísimas imágenes de las más variadas fuentes y formas, pero con el mar y la montaña como fondo principal, Andrade reflexiona y expone una nueva forma de mirar su entorno natural y femenino. Si el objetivo es abordar la política actual y pasada, el documental y la ficción, la lejanía y la cercanía, lo colectivo y lo personal, así como el más puro videoarte, Jan Peeters, de Miguel López Beraza viene a posicionarse como la pieza que demuestra uno de esos polos opuestos que expanden y completan la sección. Así, a través de una ficción estrictamente interna, el cortometraje revierte el color de su protagonista, a cuyo nombre da título, para elaborar su coloración como si la cámara fuese un detector de calor. De esta forma, mientras la imagen nos muestra su interior, rojo sangre del propio calor, se escuchan en off las reflexiones, recuerdos y diversas oraciones que definen a esta figura térmica que vemos ducharse o desayunar.

Repetidamente señalada como uno de los corazones del festival, su semilla y la chispa que le dio vida, Pasajes de Cine se consolida como una ilusionante panorámica sobre lo que las personas de este país quieren hacer y contar a través del cine. En la clausura su director de programación Javier H. Estrada advirtió que la llama (imagen icónica del joven festival) no se apaga, solo baja su intensidad. Esa pequeña llama, esencia que cualquier propuesta personal nunca ha de perder si quiere seguir reconociéndose a sí misma, se encuentra claramente en esta sección, donde desde lo más cercano se puede ver muy lejos.

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