La luz acelerada: Lo que no se puede cortar

Lo que no se puede cortar

Hay un lugar especial en el mundo. Está delante de nuestros ojos cada vez que abrimos los párpados. Cada día de nuestra vida pasamos delante de él; a veces lo cruzamos y a veces lo atravesamos sin prestarle atención. Es el lugar de la cizalladura. El espacio donde, durante un mero instante, cohabitan los contrarios

 

Hay pocas sensaciones tan temibles como el frío. El frío activa cada uno de los depresores físicos y creativos en un ejercicio de sinestesia involuntaria y desapacible. El frío se vuelve gelatinoso y áspero. El frío aprieta los dientes, es blanco y azul, es seco y amargo, es entumecido y sordo. El frío se convierte en miedo.

 

La luz acelerada: ¿Te gusta conducir?

¿Te gusta conducir?

El conductor de Nicolas Winding Refn no tiene nombre, pero tiene la mirada controlada de Ryan Gosling. El conductor no tiene nombre, pero tiene unos guantes de conducir y tiene un reloj y tiene el control. Tiene la necesidad del control para mantener la mirada de Ryan Gosling.

 

La luz acelerada: AIR y el recreo infinito

AIR y el recreo infinito

Cada fotón es una onda y una partícula y mirar al sol con cuarenta años apenas se parece a la primera vez que lo miraste con quince. Esa onda se atasca en las arrugas de los ojos y en los cartílagos duros de cada extremidad y avanza con cierta dificultad por tu piel y entre las circunvoluciones del cerebro.

 

Dormir es morir

Dormir es morir

En verano, durante dos horas al día, la siesta era obligatoria. Dos horas cada día. Dos horas que nunca iban a volver, que desaparecían para siempre. Para siempre. En 1973, Miles Monroe, a través de los ojos de Woody Allen, se durmió contra su voluntad

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